Pedro Almodóvar "no se hace a la idea" que no volverá a trabajar con Chus

Pedro Almodóvar "no se hace a la idea" que no volverá a trabajar con Chus

"Escribo estas líneas a vuela pluma y sin hacerme a la idea de que no volveré a trabajar con Chus Lampreave, que no volveré a verla", escribe Pedro Almodóvar tras conocer la muerte hoy de una de sus actrices fetiche, la octogenaria Chus Lampreave que le acompañó en ocho de sus veinte películas.

Chus Lampreave, afirma Almodóvar, "fue la actriz que mejor interpretó los personajes inspirados en mi madre y pertenecía a la estirpe de los grandes actores de reparto, aquellos sin los que el cine español no existiría".

Cuenta el director, en una nota remitida a través de la web de su productora "El Deseo", que, antes de debutar como director, Chus ya le había "fascinado" en las dos películas de Marco Ferreri ("El pisito" y "El cochecito"), en "Mi querida señorita" (de Armiñán) y "La escopeta nacional" de Berlanga.

"Yo soñaba con trabajar con ella si algún día conseguía dirigir una película", dice el director.

Así, continúa, la llamó para "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" (1980) "y muy amablemente me dijo que no se veía".

"Volví a llamarla dos años después para 'Laberinto de pasiones' (1982) y, a pesar de sus negativas, yo seguí llamándola.

Hasta que al final consiguió convencerla para que interpretara a una de las monjas de "Entre tinieblas", sor Rata.

"Fue entonces cuando nos conocimos personalmente. Ante mi insistencia, y la química inmediata que se produjo entre nosotros, Chus aceptó, después de explicarme que no era actriz y que prefería un papel corto".

Sobre el guión, agrega el director, "el suyo no era muy extenso pero se agigantó en el momento que Chus entró en contacto con él".

"La mitad del personaje está improvisado en el último momento", desvela el ganador de dos Óscar, quien nunca, dice, "ha sentido tanta reciprocidad y me he divertido tanto. Desde el primer momento sentimos que pertenecíamos a la misma familia".

"Chus me hacía sentir capaz de todo, tenía la capacidad de convertir cualquier extravagancia mía en algo natural, divertido, sencillo, puro; desbordaba humanidad e inocencia", escribe, emotivo, el realizador.