De veras... ¡noo!
No hay extinción. Transformables ruidosos e inagotables. El estilo de Michael denominado Bayhem es un tour de force para los amantes de los efectos especiales y las tomas de cámara inverosímiles. Una vuelta de tuerca mecánica a los comienzos del dominio en la tierra de los grandes dinosaurios, esta vez como salvadores del cataclismo.
Siempre es curioso contemplar los designios de la naturaleza, de cómo los dinosaurios que dominaban el mundo en la etapa Mesozoica se acabaron extinguiendo para dejar sus huesos como huellas de una existencia que los hombres acabaríamos descubriendo millones de años después. En parte gracias a los avances tecnológicos. Y precisamente con estos medios científicos, ahora reproducimos su vida y sus costumbres, e incluso los modificamos para aparecer como verdaderas máquinas destructoras en el cine.
Sin embargo, toda esta parafernalia de comienzo en mi comentario, trae a colación otro capricho mayor de los avances mecánicos.
Cuando su director pone todo su potencial en lo visual y sonoro, pareciera un confabulación de su director Michael Bay, para hacer disfrutar a sus fieles, o dejar de una pieza a sus detractores.
Máquinas frías que devoran los F/x de alta calidad, con sus millones de bytes de vídeo y audio trayendo un pasado antediluviano de gruñidos y chirridos a todo volumen.
Pues bien, Michael Bay se ha gastado (o en parte ha aprovechado sus renderizaciones del pasado en la interminable saga, pues ya tiene una nueva trilogía en marcha, con una visita muy espacial) su presupuesto en los principios de su movimiento, y amenaza con volver en una entrega encaminada a seguir con nuevas historias robotizadas a kilómetros de distancia.
Esperemos que el argumento sea un poco más elaborado y los personajes humanos sean finiquitados a una aparición casi testimonia, total.
Así en esta Transformers: La Era de la Extinción, ha utilizado la creación de personajes ya establecidos para ofrecer sus numerosos efectos visuales y sonoros, e interactuar con otros nuevos, con cantidades industriales de mecanismos moviéndose en todas direcciones, destrucción por explosiones y persecuciones en carretera. Eso sí, todo muy pulcro, porque no se distingue una sola baja en todas las ciudades destruidas.
Nuevos personajes comandados por un Mark Wahlberg distraído en labores mecánicas (digamos que le noto más perdido que un tráiler en un parking público) y unos diálogos que no eran muy necesarios de escuchar, sinceramente. Poca gracia, imaginación y más simples que un Autobot en la China. Ya por mí, podían haber apretado el botón del mute a los diálogos.
La chica y el chico en una historia que desaloja todo romanticismo del panorama, para crear una unión tan increíble como transformable en la historia, eso sí los dos muy jóvenes y guapos.
Nicola Peltz apareció en la desastrosa penúltima película de M. Night Shyamalan (Airbender, luego llegaría otra si cabe aún peor), ya veremos que nos depara su futuro. Y él, un actor irlandés de nombre Jack Reynor que participa en la próxima adaptación de Macbeth, junto a Michael Fassbender y Marion Cotillard, dando un giro de 360 grandos a su carrera.
Destacar en el reparto a un Stanley Tucci haciendo sus gracias y la actriz china Bingbing Li ofreciendo sus dotes para las artes marciales y protagonista de un nuevo episodio en Resident Evil: The Final Chapter. Otra fuente inagotable de CGI.
En este ya visto Transformers, se intenta un lavado de cara a los personajes de la marca de juguetes Hasbro como producto de mercadotecnia empresarial, con el director californiano haciendo gala de todo su poder destructivo y sus cámaras de movimientos ampulosos y resabiados. Pero, no puedes evitar el sentimiento de déjà vu, y además sobrepasando las dos horas y media de proyección.
Mucho efectismo y pérdidas de localización en medio de la acción, haciéndonos partícipes de la confusión entre perseguidores y perseguidos. Vamos un caos, relucientes y digitalizados monstruitos mecanizados. Pero lo dicho, al finalizar la destrucción, parece que se haya pasado un aspirador gigante y todos los cuerpos posiblemente mutilados y cascotes hayan desaparecido sin dejar huella. ¡Estos dinosaurios!
En fin que si quieres ver relacionarse a los intérpretes tendrás que esperar a la adaptación de William Shakespeare, porque en Transformers 4 es más entretenido observar a los Autobots y Deserticons haciendo de las suyas en localizaciones de Detroit y Texas, en el Monument Valley o parajes exóticos de China y Hong Kong.
Sin embargo la película de Paramount Pictures, Transformers la Era de la Extinción, se ha convertido en la primera en recaudar más del billón de dólares a nivel mundial, con un nuevo récord batido en China con más de 300 millones de dólares.
Por tanto, enhorabuena a Michael Bay que consigue su propósito de focalizar la atención de millones de fans de los F/X, en multitud de llamaradas o balas, y algo menos de atractivas piernas.
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