Las dos caras de enero

Las dos caras de enero

Semejante dualidad concurre en las personalidades de los hombres en sus novelas, pero las mujeres también se caracterizan por mostrar o esconder estas dos facetas. En el caso de Patricia Highsmith, la novelista texana de Fort Worth, esta dualidad llega con sus problemas con el alcohol y el divorcio de sus padres, que le llevó a no conocer a su padre hasta la pubertad.

Posteriormente, a la edad de 21 años descubriría su homosexualidad, de la que se siente culpable como estigma familiar, y con 29 sería descubierta como escritora por el mismísimo Alfred Hitchcock, a través de su primera novela con el título de 'Extraños en un tren'.

Creo no descubrir nada, al decir que el maestro del suspense también se definía por una doble y acusada personalidad, entre el humor negro y los hechos más truculentos.

Highsmith comienza su serie del personaje de Ripley con 'A pleno sol', la película del director francés René Clement (un codirector junto al gigante Jean Cocteau en 'La Bella y la Bestia'). Luego sería rodada de nuevo por Anthony Minghella, conocida por su nombre original 'El talento de Mr. Ripley', con protagonismo de Matt Damon y Jude Law.

Si era común representar la dualidad en los protagonistas reales de las películas y las adaptaciones de sus novelas, no será menos representativo de los personajes de ficción. Patricia Highsmith se decanta por individuos resplandecientes y positivos, que ocultan en el paso y peso de las páginas terribles circunstancias, más cercanas a las pesadillas de Hitchcock y los crímenes enfermizos o sentimentales, que con los lugares turísticos de ensueño en que se centran sus tramas.

Unos años después de Ripley, llega la hora de la novela en la que se basa la película del director iraní Hossein Amini con el mismo título de 'Las dos caras de enero', protagonizada por un Viggo Mortensen acorralado entre Atenas y sus famosos monumentos, la isla de Creta y Estambul, aunque perseguido por los avatares con su pareja matrimonial en el filme, interpretado por la delicada y elegante Kirsten Dunst. Mientras, toda la trama de celos y cambio de roles, es observada desde la vorágine timadora de un Óscar Isaac dedicado a aligerar las cuentas corrientes de los despistados turistas. Recordar a Isaac protagonizando la notable película de los hermanos Coen, 'Inside Llewyn Davis'.

Amini proviene de la escritura como forma habitual de vida (sólo había realizado un corto), como guionista de interesantes películas, entre las que destacan 'Jude' de Michael Winterbottom, 'Blancanieves y la leyenda del cazador', y sobre todo, 'Drive', una de las sorpresas de 2011 con la eficacia del danés Nicolas Winding Refn. Ahora, en su primer largometraje desarrolla temas que confluyen en los mismos que se aproximan a los personajes de sus argumentos, con un romanticismo llevado al límite, el clasicismo de los rodajes de Hollywood, y especialmente, el thriller con protagonismo de la envidia, los celos y la venganza. Todo resuelto por la violencia con tintes emocionales, ya sea debida a un destino preconcebido o la casualidad.

'The two faces of January' juega con las mismas reglas del juego de Ripley y los triángulos de pasión. Contiene de un personaje amoral fuera de los cauces habituales, que reúne a su alrededor desde la violencia al hedonismo, pasando por la venganza personal de la autora ante el esnobismo de aquella época. Sin embargo, el destino femenino (a veces tachado de misoginia) en esta película y en otras dibuja un panorama de cataclismo en su parte final, reconocido en la obra de Highsmith.

En definitiva, se echa de menos el sentido criminal de otras novelas, pero la participación de los actores y su fiel manera de rodar, convierte a 'Las dos caras de enero', en un buen inicio de esta nueva cara del director iraní. Aunque podría haber indagado más en los personajes.

* Interesante *