El Museo Nacional Reina Sofía ha dado a conocer la nueva ordenación de su colección permanente en la cuarta planta del edificio Sabatini.
El recorrido, con más de 3.000 metros cuadrados, plantea una revisión del arte contemporáneo en España desde la Transición hasta la actualidad, con una mayor presencia de obras realizadas por mujeres y una incorporación destacada de piezas de artistas latinoamericanos.
La propuesta reúne 403 obras de 224 artistas y se articula en 21 capítulos y tres itinerarios. Esta intervención abre una reorganización integral de las colecciones del museo que se completará con otras dos reordenaciones hasta 2028.
Bajo el título 'Arte contemporáneo: 1975-presente', el relato comienza en 1975 con la obra 'Documento nº...' (1975), de Juan Genovés. Durante la presentación, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha defendido que esa elección "no es baladí", al situar el punto de partida en debates sobre "la conquista de la democracia y lo que significa el arte contemporáneo" en ese momento.
"Creo que el año 1975 es un año muy importante en España, es un año frontera, pero un año a la vez donde se abren todo tipo de interrogantes sobre el futuro del país, sobre las esperanzas de España, sobre cómo se despliega y empiezan a acceder a más derechos. Creo que es una buena manera de iniciar este recorrido porque es digamos la manera también de poner los grandes debates de lo que significó entonces la conquista de la democracia", ha enfatizado el ministro.
Urtasun ha calificado esta reorganización como un "acontecimiento cultural de primera magnitud" y ha puesto el foco en la "trascendencia" de una planta que ofrece, a su juicio, "una mirada única del país y de sus circunstancias" a lo largo de los últimos 50 años. "No es una simple reorganización, es una ampliación de las miradas", ha insistido.
En esta reordenación, el ministro también ha subrayado que el 64% de las obras expuestas —258 piezas— no se habían mostrado antes en las salas del museo. Además, ha indicado que 70 de esas obras han sido adquiridas en los últimos años, y que más de la mitad de esas incorporaciones, 36, corresponden a artistas mujeres.
En cuanto a la composición de la muestra, el museo ha detallado que de los 224 artistas presentes en esta planta, 69 son mujeres, lo que supone un 35% del total. "Es la proporción más elevada que ha mostrado el Reina, cuyas colecciones cuentan con menos del 15% de artistas mujeres", ha señalado la pinacoteca.
Respecto a la procedencia, el 77% de los artistas expuestos son españoles y el 23% son internacionales. Entre estos últimos, el museo destaca el peso de los creadores latinoamericanos, que representan el 31% de los internacionales —16 artistas de los 51 no españoles—. Urtasun ha considerado que esta combinación convierte la planta en "una ventana abierta" al cruce de manifestaciones culturales entre España y Latinoamérica.
"Creo que estamos ante un punto importantísimo, incorporando miradas nuevas que no habíamos visto nunca, de artistas nuevos, con una mirada más femenina", ha destacado el ministro.
Por su parte, el director del museo, Manuel Segade, ha explicado que esta es la primera de las tres grandes intervenciones previstas para reorganizar por completo las colecciones en las plantas superiores del edificio Sabatini. Según ha precisado, el propósito es "responder a la pregunta de cómo se llega al pasado desde el presente".
La nueva disposición evita un itinerario puramente cronológico y apuesta por anacronismos y convivencias temporales. En los tres recorridos principales, el visitante vuelve en diferentes momentos a los años setenta para "contar lo mismo de manera diferente", con el objetivo de no construir un "relato único y cerrado".
"No se trata de fijar una narrativa definitiva, sino de abrirla y socializarla", ha señalado Segade, quien ha defendido que esta primera reordenación permite que las colecciones del Reina Sofía sean "permanentemente revisables".
La planta se inicia con tres espacios que funcionan como prólogo conceptual, en los que se abordan el "desencanto y la fragilidad emocional" vinculados al inicio de la Transición, la emergencia de nuevas subjetividades y los intentos de internacionalizar la cultura española.
El primer itinerario, centrado en los afectos, analiza cómo el duelo, el deseo o la comunidad han actuado como fuerzas políticas y sociales en el arte contemporáneo. Incluye capítulos dedicados a feminismos, disidencias sexuales y lucha LGTBIQ+, así como a crisis como la del sida o atentados como los del 11-S y el 11-M. En este tramo se muestran obras de Esther Ferrer, Juan Luis Javier Marí (JULUJAMA) o Eulàlia Grau, a quien el museo define como "una de las voces fundamentales del feminismo crítico y la denuncia social".
El segundo recorrido dirige la mirada hacia la escultura, los nuevos materialismos y las estéticas relacionales, con especial atención a "la relación entre cuerpos y objetos". El museo explica que muchas piezas son inéditas y que "conviven físicamente" con el visitante, con obras como 'Éxtasis, estatus, estatua' (1994), de Juan Luis Moraza, o 'Sin título. Montaña Cavall Bernat, Cala Sant Vicenç, Mallorca' (1995), de Susy Gómez.
En el tercer apartado, el museo incorpora por primera vez una reflexión sobre la genealogía del propio Reina Sofía y del sistema artístico español. Segade lo ha descrito como un momento en el que el centro "se mira el ombligo", al analizar la relación entre institución, mercado y prácticas artísticas.
La subdirectora artística, Amanda de la Garza, ha destacado que el museo ha buscado construir un relato "más didáctico", pensado "como introducción al arte contemporáneo" para públicos diversos. Según ha explicado, la propuesta sitúa al visitante en el centro del recorrido y se aleja del tradicional "cubo blanco" para avanzar hacia un diseño "más dinámico".
El diseño museográfico, desarrollado por el artista Xabier Salaberria junto al arquitecto Patxi Eguiluz, rompe la neutralidad expositiva y plantea nuevos recorridos espaciales, con obras que pasan a ocupar el centro de las salas.
De la Garza también ha señalado que la sostenibilidad ha sido uno de los ejes del proyecto. En este sentido, ha indicado que las cartelas se han producido en papel en lugar de vinilo y que la planta ha completado su transición a una iluminación led "más eficientes".
El calendario de trabajo continuará en 2027 con la revisión del periodo 1950-1970 y concluirá en 2028 con la planta dedicada a las vanguardias, cerrando así la transformación integral de las colecciones del museo.