Abogado penalista Ospina destapa la grieta jurídica que provoca excarcelaciones en la Audiencia Nacional

Abogado penalista Ospina destapa la grieta jurídica que provoca excarcelaciones en la Audiencia Nacional

La Audiencia Nacional ha aplicado esta doctrina para dejar en libertad a 24 investigados de una macrocausa de narcotráfico

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La reciente excarcelación de 24 imputados por narcotráfico en la Audiencia Nacional no es un hecho aislado ni una simple consecuencia técnica de una sentencia del Tribunal Constitucional. Es, en realidad, el resultado visible de un cambio profundo en las reglas del juego procesal penal en España.

Un cambio que no nace en el vacío

La resolución del Constitucional, que obliga a los jueces a detallar el contenido de los indicios cuando decretan prisión provisional en causas bajo secreto de sumario, ha provocado un auténtico terremoto jurídico. La Audiencia Nacional ha aplicado esta doctrina para dejar en libertad a 24 investigados de una macrocausa de narcotráfico, al considerar que no se les facilitó información suficiente para ejercer su derecho de defensa.

Pero lo verdaderamente relevante no es la excarcelación en sí, sino el origen de este giro.

El precedente silencioso que lo cambió todo

Mucho antes de este titular, algunos penalistas ya estaban cuestionando la práctica habitual de decretar prisiones provisionales con motivaciones genéricas. Entre ellos, destaca la labor del abogado penalista Juan Gonzalo Ospina, cuya estrategia en procedimientos anteriores fue clave para tensionar el sistema hasta evidenciar sus grietas.

Uno de los casos más recientes se ha producido en el marco de la conocida Operación Sombra, donde la intervención del ha sido determinante para revisar la situación de varios detenidos. La resolución de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, dictada el 4 de marzo de 2026, estimó el recurso de apelación interpuesto por la defensa, lo que abrió la puerta a modificar la medida cautelar de prisión provisional que se había acordado durante la fase de instrucción.

260406 juango ospina ante la audiencia nacionalEl abogado penalista Juango Ospina ante la Audiencia Nacional. Extraído YouTube

En aquellos casos, la defensa puso el foco en una cuestión esencial: no basta con mencionar que existen pruebas; es imprescindible conocer su contenido mínimo para poder impugnarlas. Este planteamiento, inicialmente incómodo para los tribunales, terminó calando.

El Constitucional no ha hecho más que consolidar esa línea: el derecho de defensa no puede quedar en suspenso por el secreto de sumario.

De un caso concreto a un efecto estructural

Lo ocurrido ahora responde a una lógica jurídica inevitable. Una vez fijado el criterio, las defensas han comenzado a recurrir en cascada. La propia Fiscalía Antidroga ya ha advertido de una “avalancha de recursos” y del riesgo de excarcelaciones masivas si no se adaptan las prácticas judiciales.

La clave está en que muchos autos de prisión provisional se apoyaban en fórmulas estandarizadas: referencias genéricas a vigilancias, escuchas o informes policiales sin detallar su contenido. Ese modelo ha quedado tocado.

Y cuando una doctrina constitucional choca con una práctica extendida, el resultado es el que estamos viendo: un efecto dominó.

Garantías frente a eficacia: el eterno dilema

El debate de fondo vuelve a ser el de siempre en el Derecho penal: garantías frente a eficacia.

Para los investigadores, esta doctrina puede comprometer operaciones sensibles, especialmente en el ámbito del narcotráfico internacional. Para juristas como el propio Ospina en cambio, “supone corregir una deriva peligrosa: la utilización de la prisión provisional como una suerte de pena anticipada”, exponía en una reciente entrevista.

260406 salas de la audiencia nacionalPara el abogado que encendió la mecha de este incendio jurídico, “lo cierto es que el Constitucional no ha ordenado liberar a nadie. Ha recordado algo más incómodo: que el Estado debe justificar con precisión por qué priva de libertad a una persona”, afirma.

El protagonismo de la abogacía penal

En este contexto, el papel de abogados como Ospina adquiere una dimensión distinta. No se trata solo de ganar casos concretos, sino de influir en la interpretación del sistema.

Lo que hoy se presenta como una crisis para la Fiscalía es, en realidad, la consecuencia de una evolución jurídica impulsada desde la defensa.

Una evolución que ha puesto límites a una práctica que durante años fue “cómoda, pero defectuosa”, como reconocen incluso fuentes del propio tribunal.

Un nuevo escenario judicial

A partir de ahora, los jueces tendrán dos opciones: o motivar con mayor rigor las prisiones provisionales o asumir el riesgo de que sean revocadas. Y ese cambio, lejos de ser coyuntural, ha venido para quedarse, porque cuando una estrategia jurídica logra modificar la doctrina constitucional, deja de ser un caso para convertirse en jurisprudencia.