
La EMT explica cómo la renovación tecnológica de autobuses obligó a modificar la numeración de líneas, originando la serie 200 para diferenciar ramales.
La renovación tecnológica de la flota de autobuses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) a finales de los años 90 no solo cambió la forma de informar a los viajeros sobre el número y destino de cada línea, sino que también obligó a modificar la numeración de algunos servicios. La generalización de los paneles electrónicos de "lentejuelas" dificultó la identificación de los antiguos ramales y variantes, lo que acabó dando origen a las líneas de la serie 200.
Durante décadas, los autobuses de la capital mostraron su número de línea y recorrido mediante tablillas blancas con letras y números negros. Este sistema permitía distinguir los denominados ramales y variantes de una misma línea mediante una barra que atravesaba su número.
Todo esto comenzó a cambiar durante los años 90. Los primeros autobuses de la EMT que incorporaron indicadores con el sistema de "dots" o fichas interactivas fueron los MAN NL202 adquiridos en 1994. Se trataba de las primeras 25 unidades de piso bajo compradas ese año, numeradas del 7001 al 7025, que estrenaron estos paneles electrónicos como una de sus grandes novedades.
Durante los primeros años, los vehículos equipados con "lentejuelas" se destinaron principalmente a las líneas principales y pudieron convivir sin demasiadas dificultades con los autobuses que todavía empleaban tablillas. El problema llegó cuando la nueva tecnología se generalizó. En 1998, los autobuses con paneles de "lentejuelas" ya eran mayoritarios y comenzaron a prestar servicio prácticamente por toda la red, incluidos los ramales que mantenían líneas como la 2, 10, 47, 54, 58, 84, 110 o 129, entre otras.
Con las tablillas, una línea principal y su ramal podían diferenciarse visualmente gracias a una barra que atravesaba el número de este último. Sin embargo, trasladar aquella solución a los nuevos teleindicadores electrónicos resultaba mucho más complicado.
Durante unos meses se probaron fórmulas poco habituales. Llegaron así a convivir servicios con el mismo número pero distinto destino, como la 129 Plaza Castilla-Manoteras y la 129 Plaza Castilla-Virgen del Cortijo. También se intentó reproducir en los paneles electrónicos la tradicional línea atravesada utilizando barras, aunque el resultado era poco accesible y podía dificultar que los viajeros identificasen rápidamente el servicio.
La solución terminó siendo mucho más sencilla: cambiar el número. A comienzos de los años 2000, los ramales y variantes pasaron a renombrarse añadiendo un 2 delante de la numeración original. De esta manera, el ramal de la línea 129 pasó a convertirse en la 229 y el de la línea 2, en la 202. Aquellas nuevas líneas de la serie 200 fueron una consecuencia directa de la modernización de los autobuses madrileños y de la necesidad de hacer comprensible para los viajeros la información mostrada en unos vehículos que ya habían dejado atrás las viejas tablillas.
La forma de mostrar el número y el recorrido de los autobuses de la EMT ha cambiado a lo largo de su historia. En sus orígenes, la información se imprimía sobre una tela tensada en un bastidor. Más adelante llegaron las tablillas de madera y posteriormente las de metacrilato. Las conocidas tablillas blancas permanecieron en la flota hasta bien entrada la década de los 90 y convivieron durante años con los paneles de puntos.
Los últimos autobuses que utilizaron tablillas fueron los pertenecientes a la última serie de DAF del Centro de Operaciones de Carabanchel, numerados del 2314 al 2343, que siguieron empleándolas hasta octubre de 2005. Para entonces, una tercera generación tecnológica ya había llegado a las calles de Madrid. Los primeros modelos equipados con paneles LED comenzaron a aparecer en 2004, lo que provocó que durante un tiempo llegasen a convivir al mismo tiempo autobuses con tablillas, con "lentejuelas" e indicadores LED.
Las "lentejuelas" resistieron todavía quince años más. En 2019 fueron retirados definitivamente los últimos autobuses que conservaban estos paneles. Desde entonces, la flota de la EMT emplea paneles LED, de color naranja o blanco dependiendo del fabricante.
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