
El Ayuntamiento completa la reconstrucción de un palacete neomudéjar de 1894 tras quedar en ruinas por incendio, para integrarlo en el patrimonio municipal.
El Ayuntamiento de Madrid ha completado la reconstrucción de la Villa de San Miguel, un palacete histórico de finales del siglo XIX situado en Carabanchel Alto, que tras años de abandono y después de quedar prácticamente en ruinas por un incendio será incorporado al patrimonio municipal como nuevo espacio cultural para los vecinos del distrito.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, acompañado por el concejal de Carabanchel, Carlos Izquierdo, ha visitado el inmueble para conocer el resultado de los trabajos. La actuación se ha llevado a cabo respetando los criterios de conservación establecidos por la Comisión Local de Patrimonio Histórico, dado que la Villa de San Miguel está incluida en el Catálogo de Edificios Protegidos del PGOUM de 1997 con grado de protección integral.
El palacete se encontraba en estado de ruina cuando se inició el proceso de recuperación. Un incendio registrado en 2006 agravó el deterioro del inmueble, que ya llevaba años abandonado. La Comisión Local de Patrimonio Histórico determinó la necesidad de reconstruirlo preservando sus valores patrimoniales, especialmente sus fachadas.
El proyecto de recuperación fue promovido por la Junta de Compensación Aguacate-Duquesa de Tamames y aprobado en septiembre de 2020. Las obras han contado con un presupuesto de 230.000 euros, financiado por la propia Junta de Compensación. Una vez finalizados los trabajos, el Ayuntamiento otorgó la escritura de obra nueva del inmueble y en marzo se formalizó su inscripción en el Registro de la Propiedad.
La Junta Municipal de Carabanchel determinará el futuro uso del edificio, que estará vinculado a actividades educativas, sociales y culturales. En los próximos meses se presentará el proyecto definitivo y se ejecutarán las instalaciones necesarias para su apertura a los vecinos.
Izquierdo ha destacado la recuperación de un inmueble que se encontraba en una zona "absolutamente deteriorada" y ha subrayado el papel que la Villa de San Miguel desempeñó en el ámbito educativo de Carabanchel durante los siglos XIX y XX. La Junta de Distrito estudiará distintos proyectos para definir su futuro uso, con carácter "social, educativo o formativo" vinculado a la cultura y la música.
Entre las previsiones está la rehabilitación interior del edificio para convertirlo en un espacio de talleres y actividades formativas y educativas, con el objetivo de que se consolide como un equipamiento de "mucha envergadura, de mucha calidad" y de referencia para la ciudad.
La Villa de San Miguel fue construida en 1894 por Miguel Rovira Montenegro en estilo neomudéjar, dentro de la tradición de las quintas y villas de recreo que durante la segunda mitad del siglo XIX proliferaron en Carabanchel entre familias de la aristocracia y burguesía madrileña.
El inmueble fue construido en ladrillo visto con un cuerpo central rematado por tejadillo en la fachada principal y una galería de cristal posterior. En su interior destacaban carpinterías nobles, artesonados, trabajos de ebanistería, pinturas murales y tapices con motivos relacionados con la caza y la naturaleza.
Inicialmente fue residencia de descanso, pero entre los años 50 y 70 del siglo XX pasó a tener uso educativo al ser gestionada por la Escuela Apostólica. Durante este periodo fue escenario cinematográfico de la película "La Busca", estrenada en 1966 y basada en la novela de Pío Baroja.
En 1997 quedó incluida en el Catálogo de Edificios Protegidos de Madrid con máximo grado de protección. El espacio mantiene además vinculación histórica con Teresa Cabarrús, hija del financiero Francisco Cabarrús, cuya familia estuvo vinculada a Carabanchel durante la segunda mitad del siglo XVIII.
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