La Policía confisca en Cobo Calleja y Pinto más de 180.000 test de antígenos sin los permisos oportunos

La Policía confisca en Cobo Calleja y Pinto más de 180.000 test de antígenos sin los permisos oportunos

La Policía Nacional ha confiscado en el polígono industrial de Cobo Calleja (Fuenlabrada) y en otro de Pinto más de 180.000 test de antígenos de origen chino que distribuían sin los permisos y la documentación oportuna entre sus compatriotas, han informado un portavoz de la Jefatura Superior de la Policía de Madrid.

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La operación se desarrolló el día 4 cuando agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras y de la Agencia Tributaria entró en el polígono fuenlabreño y en el pinteño de forma simulténea tras detectar numerosos antígenos sospechosos en comercios asiáticos de la Madrid, especialmente en el distrito de Usera.

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Allí encontraron más de 180.000 test son homologación, sin documentación o con albaranes diferentes a lo encontrado. Por ello, han confiscado y retenido estos artículos para que los técnicos de la Agencia Española del Medicamento determinen si existen irregularidades. De momento, no hay detenidos.

A finales de diciembre, agentes de la Policía Nacional ya intervinieron unos 300.000 test de antígenos de la Covid-19 en varias naves de el polígono industrial de Cobo Calleja, en una operación similar pero anterior.

LA RUTA DE LOS TEST

Los primeros indicios apuntan a que estos test los importan desde China y primero recalan en Austria hasta llegar a puntos del sur de Madrid, donde son comprados por empresarios chinos al por mayor que acuden a Cobo Calleja a adquirir cajas de estas pruebas.

Según ha detallado el diario 'ABC', los empresarios implicados del polígono fuenlabreño --en el caso de la semana pasada se trata de una mercantil que tiene como objeto social la recepción de mercancía para luego distribución-- solo admitían a gente de confianza o recomendada.

Para ello, había que concertar una cita previa para acudir a la nave posiblemente a través de una 'app' de mensajería móvil que además permite el envío de dinero. Luego los antígenos acaban en bazares del barrio y otras tiendas, que son vendidos libremente a precios más bajos que los normales, pese a que solo se pueden dispensar en farmacias.