La Comunidad de Madrid reforzará la atención a pacientes de edad avanzada y con procesos clínicos complejos mediante un nuevo Acuerdo Marco del Sermas para garantizar rehabilitación, continuidad asistencial y recuperación funcional fuera de los hospitales de agudos.
El Consejo de Gobierno ha aprobado este miércoles un Acuerdo Marco que permitirá contratar 336 camas adicionales de media estancia al año. La inversión alcanzará los 102 millones de euros en los próximos dos años y está dirigida a pacientes que requieren rehabilitación y continuidad de cuidados tras una hospitalización, pero que no necesitan permanecer en un hospital de agudos.
Se trata de un recurso intermedio pensado para enfermos de edad avanzada, frágiles y con necesidades de seguimiento clínico prolongado. Según el portavoz del Gobierno regional, Miguel Ángel García Martín, la Consejería de Sanidad calcula que cada año se registran en la región alrededor de 122.640 ingresos de estas características, lo que da una idea del volumen de demanda que existe para este tipo de atención.
El perfil de los pacientes que accederán a estas camas es muy específico: edad media de 88 años, situación de fragilidad y polimedicación. Requieren atención continuada, supervisión clínica y apoyo en su proceso de recuperación funcional. Las unidades deberán ajustarse a las condiciones establecidas por el SERMAS en función de estas características.
El objetivo de estas unidades no es solo mantener la asistencia sanitaria tras el alta hospitalaria, sino facilitar una recuperación suficiente para que el paciente pueda volver a su vida habitual, ya sea en su propio domicilio o en un recurso residencial. Se busca mejorar el estado clínico del enfermo y favorecer el mayor grado posible de autonomía.
La Comunidad de Madrid defiende que el nuevo Acuerdo Marco permitirá ordenar mejor este tipo de atención y dar mayor estabilidad al servicio. Una de las finalidades es garantizar que los pacientes reciban la misma calidad asistencial con independencia del centro en el que ingresen, algo especialmente relevante en una red donde estos recursos pueden prestarse en distintos dispositivos.
Con esta medida, el Ejecutivo autonómico pretende reducir las demoras en la atención y mejorar la continuidad asistencial de los pacientes que se encuentran en esa situación intermedia entre la hospitalización convencional y el regreso al entorno residencial o domiciliario.