La huelga médica presiona a Sanidad para negociar mejoras en Madrid

La huelga médica presiona a Sanidad para negociar mejoras en Madrid

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Sanidad cifra en 16,4 millones el impacto de 25 jornadas de paros que han suspendido más de 247.000 actos asistenciales desde diciembre.

La huelga de médicos y facultativos por el Estatuto Marco ha dejado un rastro de suspensiones masivas en la Comunidad de Madrid: 10.470 cirugías, 215.344 consultas y 21.733 pruebas sin realizar desde diciembre. La Consejería de Sanidad ha cuantificado en 16.456.119 euros el coste de las 25 jornadas de paros desarrolladas durante los últimos seis meses, un conflicto que los profesionales mantienen para reclamar mejores condiciones laborales, reconocimiento específico y garantías para el ejercicio de una actividad esencial.

Los datos revelan la dependencia crítica del sistema sanitario madrileño respecto al trabajo médico. Cada jornada de paro genera un impacto directo sobre la actividad asistencial que afecta a miles de pacientes. El departamento dirigido por Fátima Matute ha documentado esta realidad a través de cifras que trascienden lo meramente económico: detrás de cada consulta suspendida hay un paciente que no recibe atención.

La movilización continuará en junio con una nueva semana de huelga indefinida intermitente, tras las jornadas convocadas a mediados de febrero, marzo, abril y mayo. Las organizaciones médicas rechazan el nuevo Estatuto Marco por considerar que no atiende suficientemente las particularidades profesionales, laborales y asistenciales del colectivo. Su objetivo es forzar una negociación que reconozca estas demandas específicas.

La protesta trasciende Madrid. Más de 175.000 médicos de toda España están llamados a secundarla por la Confederación Española de Sindicatos Médicos, el Sindicato Médico Andaluz, Metges de Catalunya, la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid, el Sindicato Médico de Euskadi y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes. En la región, el Comité de la Huelga Médica y Facultativa integra a Amyts, SIME, MUD y AME.

La convocatoria abarca a todos los médicos y facultativos de la región: profesionales de Atención Primaria, Hospitalaria y Extrahospitalaria, médicos internos residentes y personal en formación sanitaria especializada. También se incluye al personal del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, la Fundación Jiménez Díaz y los centros vinculados al Servicio Madrileño de Salud, entre ellos la Fundación Alcorcón, el Hospital de Fuenlabrada, la Unidad Central de Radiodiagnóstico y los hospitales de Villalba, Valdemoro, Rey Juan Carlos y Torrejón.

Los convocantes han denunciado los servicios mínimos fijados al considerarlos "abusivos", una crítica que sitúa el conflicto en la tensión entre el derecho de huelga de los profesionales sanitarios y la garantía de atención a los pacientes. Las organizaciones médicas sostienen que la protesta busca precisamente defender la calidad del sistema público y evitar el deterioro de las condiciones en que se presta la asistencia.

El volumen de actividad suspendida coloca el conflicto en un punto de especial relevancia para la sanidad madrileña. Para los sindicatos médicos, la respuesta no debe limitarse a cuantificar el coste de los paros. Exigen una negociación efectiva que reconozca el papel de los facultativos, mejore la planificación de recursos humanos y refuerce la estabilidad de un servicio esencial para los ciudadanos de la región.