Rosas en todo su esplendor en el Parque del Oeste

Rosas en todo su esplendor en el Parque del Oeste

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El jardín madrileño celebra su momento más vistoso del año con una floribunda alemana galardonada en el Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid

La Rosaleda del Parque del Oeste atraviesa estos días uno de sus períodos más espectaculares, con sus rosales en plena floración y sus parterres rebosantes de color. El espacio, también conocido como Rosaleda Ramón Ortiz, se ha transformado en un destino de paseo y contemplación dentro de uno de los jardines históricos más emblemáticos de la capital.

La variedad botánica del recinto es notable: desde floribundas que florecen en ramillete hasta pequeños rosales en miniatura con flores del tamaño de un garbanzo. Cada rincón invita a descubrir nuevas tonalidades y formas de esta planta milenaria.

La floración coincide con la 70ª edición del Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid, donde un rosal alemán de tipo floribunda ha obtenido la medalla de oro. El galardón reconoce el trabajo de obtentores de todo el mundo que presentan sus creaciones a este certamen de referencia internacional.

La obtentora Matilde Ferrer, una de las voces más respetadas del sector rosalista, ha recorrido la Rosaleda explicando por qué las floribundas ocupan un lugar privilegiado entre los aficionados. “Siempre aconsejamos floribundas porque son muy fáciles de mantener”, ha señalado. “Son vistosas porque siempre tienen rosas”, ha añadido durante su intervención.

Ferrer ha subrayado que el verdadero atractivo de estos rosales radica en su floración escalonada. No todas las flores se abren simultáneamente: primero destaca una, luego van apareciendo las demás, de modo que el ramillete se transforma día a día. “No florecen todos al mismo tiempo, sino que siempre hay uno que destaca y luego empiezan a florecer”, ha detallado la obtentora.

La floribunda premiada en esta edición, la número 39 del obtentor W. Kordes, encarna la filosofía que Ferrer defiende sobre la rosa contemporánea. Más allá de la belleza visual, el rosal debe ser resistente, sano, funcional y sostenible. “No se trata tanto de deslumbrar, sino de obtener un producto funcional, eficaz y sostenible”, ha afirmado con convicción.

El recorrido por la Rosaleda revela la riqueza de este jardín: rosales trepadores que cubren estructuras, híbridos de té con flores grandes, grandifloras, floribundas cargadas de capullos y miniaturas que obligan al visitante a aproximarse para apreciar sus pormenores. Cada sección muestra una faceta diferente de esta planta versátil.

Para Ferrer, la conexión con este espacio trasciende lo profesional. Su fascinación por las rosas nació precisamente en la Rosaleda del Parque del Oeste, cuando acudió por primera vez al Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid siendo una niña de seis años.

Su padre formaba parte del jurado internacional y cada año la familia viajaba a Madrid para encontrarse con otros profesionales unidos por la pasión rosalista. Décadas después, Ferrer mantiene una vinculación activa con este jardín como obtentora y presidenta de la Asociación Española de la Rosa. “Aquí empecé mis pinitos como obtentora”, ha recordado con nostalgia.

La Rosaleda fue construida entre 1955 y 1956 bajo el impulso de Ramón Ortiz Ferré, jardinero mayor de Madrid, inspirada en grandes jardines europeos dedicados a la rosa como los de Bagatelle en París, Roma y Ginebra. Su diseño buscaba crear un espacio de referencia para el cultivo y la exhibición de esta flor.

En 2006 fue reconocida como Jardín de Mérito Internacional por la Federación Mundial de Sociedades de Rosas. En sus parterres se exhiben variedades españolas e internacionales, se prueban rosales en el clima madrileño y se muestra al visitante la enorme diversidad de una planta capaz de florecer con colores, formas y tamaños para todos los gustos y preferencias.