Los ríos madrileños tienen 22 especies piscícolas, cuatro de ellas amenazadas -la anguila, el barbo comiza, el calandino y la lamprehuela-, según los inventarios periódicos que la Comunidad de Madrid realiza en sus hábitats fluviales para prevenir y eliminar especies invasoras.
El control de las poblaciones piscícolas "resulta fundamental para conocer su situación y evolución, sobre todo de las especies catalogadas o con una distribución territorial restringida", según el viceconsejero de Medioambiente, Enrique Ruiz Escudero, que este miércoles visitó los controles en un tramo del Manzanares a su paso por El Pardo.
El análisis de los datos permite diseñar actuaciones para la conservación de las especies autóctonas, entre ellas la elaboración de la orden de vedas anual en la región, donde cerca de 55.000 aficionados gozan de licencia de pesca.
"Uno de los problemas más graves para el mantenimiento de la biodiversidad es la presencia en nuestro ríos de especies invasoras como el lucio, el pez gato, el percasol, la lucioperca, el alburno o la perca americana", según el viceconsejero.
Además, los ríos de la región albergan en la actualidad dos especies de cangrejos invasoras: el rojo y el cangrejo señal.
En caso de captura de cualquiera de estas especies, los ejemplares "no puedan ser devueltos al agua, como forma de control de su progresión", ha dicho Ruiz Escudero antes de detallar que en la temporada de 2014 hay abiertos 19 cotos de pesca, 9 de ellos en embalses.
Los minuciosos inventarios permiten detectar la entrada y origen de las especies invasoras, un problema que ha sido objeto de diferentes campañas de sensibilización por parte del Gobierno regional alertando de los efectos dañinos de la introducción de especies foráneas.
Al mismo tiempo, se han realizado experiencias de marcaje y seguimiento de poblaciones piscícolas autóctonas para valorar la aclimatación, el desplazamiento, la alimentación y el grado de supervivencia de los ejemplares de repoblaciones de refuerzo.
Los controles se realizan en tramos concretos de los ríos, donde se extraen los peces que son pesados y medidos antes de devolverlos al agua y, en el caso de los salmónidos, se extrae una muestra de escamas para determinar la edad del ejemplar.