El servicio de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid ha alertado de la presencia de la procesionaria del pino, una oruga cuya aparición es habitual en esta época del año y que puede provocar reacciones graves en personas y animales, especialmente en niños y mascotas.
El aviso pone el foco en la necesidad de extremar la vigilancia en parques, jardines y áreas con pinos, donde estos insectos descienden al suelo en filas características en busca de enterrarse.
La procesionaria del pino se reconoce por su desplazamiento en grupo, formando largas hileras. Suelen aparecer en el suelo o en la base de los árboles, aunque previamente forman bolsones en las copas de los pinos.
A pesar de su pequeño tamaño, su peligrosidad radica en los miles de pelos urticantes que recubren su cuerpo y que pueden liberarse con facilidad.
El contacto con estos pelos puede provocar irritaciones en la piel, ojos y vías respiratorias, además de reacciones alérgicas que, en algunos casos, requieren atención médica.
En el caso de los perros, el riesgo es especialmente elevado, ya que al olfatearlas o lamerlas pueden sufrir inflamaciones graves en la lengua y la boca, e incluso complicaciones mayores si no se actúa con rapidez.
Desde el 112 se recomienda evitar cualquier contacto directo con las orugas o con sus nidos, así como no manipularlas ni intentar retirarlas sin los medios adecuados.
También se aconseja vigilar de cerca a los niños y mantener a las mascotas controladas en zonas donde pueda haber presencia de procesionaria, especialmente en pinares o parques con este tipo de arbolado.
En caso de contacto con la piel, se recomienda no frotar la zona afectada para evitar que los pelos urticantes se extiendan, y lavar con agua abundante.
Si aparecen síntomas como irritación intensa, dificultad respiratoria o inflamación, es importante acudir a un centro sanitario.
En el caso de las mascotas, se debe evitar que el animal se lama y acudir de inmediato al veterinario ante cualquier signo de reacción.
Las autoridades recuerdan la importancia de comunicar la presencia de bolsones o concentraciones de procesionaria a los servicios municipales para su retirada segura.
La aparición de esta oruga es un fenómeno estacional, pero su impacto puede prevenirse con información y precaución, especialmente en espacios frecuentados por familias y animales.