La Comunidad de Madrid destina 85.000 euros a mejorar la rentabilidad de las explotaciones, reforzar la sanidad de las colmenas y apoyar a los apicultores trashumantes.
La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una nueva convocatoria de ayudas dirigida a mejorar la actividad apícola y consolidar la profesionalización del sector en la región. Con una dotación de 85.000 euros, el plazo de solicitud telemática permanece abierto hasta el 27 de mayo a través de la web institucional.
Las subvenciones, gestionadas por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior a través de la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Alimentación, persiguen aumentar la rentabilidad de las explotaciones, optimizar los costes de producción y garantizar un adecuado estado sanitario de las colmenas.
Un aspecto relevante de esta convocatoria es el apoyo a los apicultores trashumantes, que desplazan sus colmenas según la época del año y las floraciones disponibles. Este sistema de movilidad resulta esencial para aprovechar los recursos naturales y mantener la actividad productiva en condiciones óptimas.
En materia de comercialización, las ayudas impulsan nuevos canales de venta y la incorporación de valor añadido a los productos apícolas. De este modo, la Comunidad de Madrid refuerza la competitividad de un sector que combina la actividad agraria con la conservación de la biodiversidad.
El anuncio de la convocatoria coincide con el Día Mundial de las Abejas, celebrado el 20 de mayo. El Gobierno regional ha destacado la importancia de estos insectos para los ecosistemas, cuya labor de polinización resulta imprescindible para la formación de semillas y frutos tanto en la flora silvestre como en la agrícola.
La primavera intensifica la presencia de abejas y enjambres, incluso en núcleos urbanos. Este incremento de actividad requiere actuaciones específicas que protejan a la ciudadanía sin comprometer la supervivencia de los animales cuando sea posible.
El Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid interviene cuando los enjambres se encuentran al aire libre sin haber constituido aún una colmena, así como cuando aparecen en puntos de tránsito sensible o en lugares que pueden suponer riesgo para las personas: zonas infantiles, colegios, hospitales o viviendas. Cuando la colonia se ubica en un lugar de difícil acceso o no presenta peligro, la retirada corresponde habitualmente a un apicultor, criterio que permite reservar la actuación de los bomberos para situaciones de riesgo y facilitar que las abejas continúen su función polinizadora en un entorno adecuado.
Durante 2025, los bomberos regionales realizaron un total de 659 salidas para retirar enjambres en lugares de riesgo para las personas, cifra que supone casi un 4% más que en 2024, cuando se contabilizaron 634 intervenciones. La mayoría de estas actuaciones se concentraron entre marzo y julio, patrón que se repite en ejercicios anteriores. Mayo destacó como el mes con más avisos relacionados con la presencia de enjambres, coincidiendo con el periodo de mayor actividad de las abejas.
Para estas intervenciones, los bomberos autonómicos disponen de equipos de protección individual, herramientas específicas y cajas cazaenjambres. El procedimiento consiste en recoger e introducir el mayor número posible de abejas en estas cajas, procurando que entre ellas se encuentre la reina. La retirada de la colmena se realiza por la noche, momento tras el cual se avisa a un apicultor para que se haga cargo de los ejemplares y puedan continuar desarrollando su labor polinizadora.