Madrid detecta un uso indebido de BiciMad por repartidores y estudia tarifas específicas

Madrid detecta un uso indebido de BiciMad por repartidores y estudia tarifas específicas

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El Ayuntamiento de Madrid ha detectado un incremento en el uso del servicio público de alquiler de bicicletas Bicimad por parte de repartidores a domicilio, conocidos como ‘riders’, una práctica prohibida al tratarse de una actividad lucrativa. Así lo ha señalado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, quien ha advertido de que el servicio está destinado exclusivamente a particulares para desplazamientos personales y no puede utilizarse con fines comerciales.

“Se trata de un modo de transporte para las personas de manera individual y, por tanto, no pueden hacer ese uso económico que están haciendo”, ha afirmado Carabante en declaraciones a los medios durante un acto celebrado en la Universidad Complutense de Madrid. El delegado ha apuntado que este uso indebido se ha visto favorecido por las actuales tarifas reducidas de BiciMad, lo que lo convierte en una opción muy atractiva para los repartidores que buscan ahorrar costes.

A pesar de que esta práctica infringe las normas del servicio, el Ayuntamiento no ha comenzado a sancionar a los infractores debido a las dificultades prácticas para comprobar en tiempo real el uso lucrativo de las bicicletas. “En el fondo utilizan una tarjeta y tendría que pararlo la Policía, detectar que está haciendo ese uso de actividad económica, a pesar de que todos los vemos por la ciudad”, ha reconocido Carabante.

Por ello, el Consistorio está trabajando junto a la Empresa Municipal de Transportes (EMT) para diseñar medidas que impidan esta utilización no autorizada del servicio. Una de las opciones que se está barajando es establecer una tarifa específica para los usuarios que desarrollen actividad profesional sobre la bicicleta, aunque el delegado ha aclarado que todavía se están analizando las posibles alternativas.

El uso intensivo de BiciMad por parte de repartidores está generando un perjuicio directo a los usuarios particulares, que se ven afectados por la falta de bicicletas disponibles en algunos puntos de la red. Desde el Ayuntamiento se insiste en que el sistema fue concebido como un medio de transporte sostenible para los madrileños en sus desplazamientos cotidianos, no como una herramienta para la actividad comercial.