La vicealcaldesa de Madrid y alcaldesa en funciones, Inma Sanz, ha agradecido este miércoles a la Comunidad de Madrid “la diligencia” con la que ha trabajado junto al Consistorio en la aprobación del Plan Reside. La dirigente municipal ha subrayado que este instrumento urbanístico permitirá “un equilibrio entre el descanso vecinal y la cobertura del turismo”, al tiempo que garantiza mayor seguridad jurídica que el plan aprobado bajo el mandato de Manuela Carmena, al que ha calificado de “fallido”.
En declaraciones desde Ciudad Lineal, Sanz ha explicado que el objetivo principal del plan es reforzar el uso residencial de los edificios e impedir que en ellos coexistan viviendas de uso turístico, que a su juicio “han dado mayores problemas de convivencia”. “Creemos que este Plan Reside lo consigue y supone un paso muy importante para contar con una legislación equilibrada”, ha afirmado.
La vicealcaldesa ha destacado que el texto aprobado es “claro, conciso y firme” y está avalado por ambas administraciones, de modo que “todo el mundo sabe ya a qué atenerse”. También ha recordado que el nuevo marco mantiene el régimen sancionador endurecido con el plan de choque municipal y que ya se han impuesto sanciones “de mucho calado” que han permitido recuperar viviendas para uso residencial. “Vamos a seguir actuando con toda la contundencia”, ha advertido.
El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó este miércoles la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana que da forma al Plan Reside. El texto, que entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), impide la existencia de pisos turísticos en edificios residenciales y busca proteger la calidad de vida de los vecinos, al tiempo que se fomenta una oferta turística ordenada y legal.
Desde el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, que dirige Borja Carabante, se ha defendido que el plan apuesta por un modelo de convivencia donde las viviendas de uso turístico coexistan con otras fórmulas de alojamiento, pero sin poner en riesgo la vida residencial ni la paz vecinal.