El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha mantenido este viernes un encuentro abierto con estudiantes de la Universidad Villanueva para abordar el futuro de la capital, con preguntas centradas en el acceso a la vivienda, la inmigración, la proyección internacional de la ciudad y la inclusión. El regidor ha defendido la necesidad de “acercarse a los jóvenes” en un contexto de “desafección en la política” y trasladar “un mensaje de confianza” sobre el papel de las instituciones.
Almeida ha subrayado que el ecosistema universitario madrileño, con centros públicos y privados, permite “retener talento” y también atraerlo. En ese marco, ha reivindicado que los responsables públicos deben acostumbrarse a que el problema no sea recibir preguntas difíciles, sino carecer de respuestas. Y ha ligado el futuro de la ciudad a la calidad de la formación y a la capacidad de “formar buenas personas y buenos profesionales”.
Durante el debate, el alcalde ha admitido que “todo proceso de crecimiento tiene riesgos” y ha pedido mantener la vigilancia para que la expansión y el atractivo de Madrid no acaben volviéndose en contra de quienes viven en la capital. “Si no somos capaces de dar un futuro a los que vivís en Madrid, es muy difícil que Madrid tenga un futuro”, ha afirmado.
En esa línea, ha vinculado el debate urbano con la cohesión social, advirtiendo del peligro de una fractura entre barrios y realidades distintas. A su juicio, Madrid conserva una identidad común porque muchos madrileños se reconocen como parte de un mismo proyecto de ciudad, y perder esa idea supondría renunciar a una de sus esencias.
El primer edil ha insistido también en que el Ayuntamiento trabaja para ofrecer vivienda asequible a los jóvenes. Ha alertado de que si no se facilita el acceso a un hogar, muchos se verán empujados a marcharse, lo que considera un daño “irreparable” para la capital.
Preguntado por la regularización de inmigrantes, Almeida ha dicho no compartir la medida del Gobierno de España al considerar que puede generar un “efecto llamada”. Al mismo tiempo, ha pedido “tener cuidado con señalarles” y ha reclamado un enfoque que distinga entre el necesario control migratorio y el respeto a la dignidad de las personas.
El alcalde ha señalado que quienes llegan lo hacen, en muchos casos, huyendo de situaciones extremadamente difíciles y buscando una vida mejor. Ha reiterado que no es partidario de “fronteras abiertas”, defendiendo que debe existir control, pero sin alimentar el señalamiento ni la deshumanización.
En relación con la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid a Estados Unidos, Almeida ha mostrado “respeto” por el papel histórico del país y ha afirmado que su contribución fue decisiva para la prosperidad y la democracia en Europa. Al mismo tiempo, ha reconocido que no comparte las formas del presidente Donald Trump, en especial algunas actuaciones vinculadas a las políticas migratorias, y se ha definido como “profundamente partidario de la democracia liberal”, donde “caben todos” y se puede opinar con libertad.
El regidor ha defendido que creer en democracia implica aceptar la diferencia y no señalar a nadie por pensar distinto, en un momento en el que, a su juicio, se multiplican los señalamientos desde distintos extremos.
Almeida ha atribuido parte del impulso internacional de Madrid a la gestión regional durante la pandemia, con Isabel Díaz Ayuso al frente. Ha sostenido que la capital fue uno de los pocos grandes lugares donde se mantuvo una vida cultural y social dentro de las restricciones, con teatro, cine y ocio, lo que, según su relato, reforzó la proyección exterior de la ciudad.
Ha insistido en que Madrid “no señala, sino que acoge”, y ha presentado esa idea como una clave del crecimiento: un lugar donde uno puede ser uno mismo dentro de un marco de convivencia.
El cantón de Montecarmelo también ha entrado en el debate tras el rechazo de una estudiante a su instalación cerca de viviendas. El alcalde ha defendido el proyecto como una forma de “dignificar” las condiciones laborales del servicio y, en consecuencia, mejorar la limpieza en la ciudad. Ha negado que se trate de un “megacantón” y ha asegurado que el Ayuntamiento no puede renunciar a esa infraestructura.
Almeida ha añadido que, si la tramitación no ha cumplido requisitos, el Consistorio acatará la sentencia, asumirá lo decidido y subsanará los defectos, sin dramatizar el conflicto.
En el encuentro se plantearon también cuestiones sobre necesidades educativas y falta de apoyos en el aula en el entorno del centro universitario. Almeida ha indicado que el Ayuntamiento no tiene competencias directas en educación, pero ha prometido trasladar la preocupación.
Sobre su continuidad política, el alcalde ha dicho que se ve “con fuerzas”, aunque ha señalado que la política también debe tener “fecha de caducidad”. En tono futbolero, ha rematado que afronta su futuro “partido a partido” y que lo que venga dependerá de hacer hoy bien las cosas.