El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha asegurado que la ciudad acogerá el Gran Premio de Fórmula 1 los días 13 y 14 de septiembre, pese a las dudas planteadas sobre los plazos de ejecución del circuito y los posibles riesgos asociados.
Durante el Pleno del Ayuntamiento, el regidor ha afirmado con rotundidad que la cita se celebrará, respaldando las garantías trasladadas por Ifema Madrid, promotor del proyecto, sobre el cumplimiento de los tiempos previstos.
El todavía portavoz de Vox en el Consistorio, Javier Ortega Smith, ha coincidido en calificar el evento como una gran oportunidad para la proyección internacional de Madrid, pero ha alertado de posibles retrasos en las obras y de incertidumbres judiciales relacionadas con el impacto acústico.
Según ha expuesto, el límite para la entrega del circuito está fijado en el 31 de mayo, lo que, unido a los procedimientos en curso, podría comprometer la celebración si no se cumplen los plazos.
Ortega Smith ha detallado los posibles costes en caso de cancelación, que incluirían entre 180 y 200 millones de euros en gastos sin retorno, además de penalizaciones, cánones e indemnizaciones a empresas y patrocinadores.
A ello se sumaría el lucro cesante derivado de la pérdida del evento a largo plazo, estimado entre 350 y 400 millones de euros en una década, lo que, a su juicio, supondría un perjuicio significativo para la ciudad.
Almeida ha subrayado que, aunque el Ayuntamiento forma parte de Ifema, no es el responsable directo de los plazos, pero ha insistido en que se está cumpliendo el calendario y que se llegará a tiempo para la homologación por parte de los organismos internacionales.
Además, ha destacado que los tribunales han rechazado medidas cautelares que pretendían paralizar el proyecto, despejando parte de la incertidumbre jurídica.
El alcalde ha reiterado que la celebración del Gran Premio no supondrá coste para el presupuesto municipal, defendiendo el evento como una oportunidad estratégica para Madrid.
En este sentido, ha reivindicado el valor de acoger una prueba de Fórmula 1, un acontecimiento reservado a un número reducido de ciudades en el mundo, y ha defendido el impacto positivo que tendrá en la imagen y la economía de la capital.
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