Lissavetzky denuncia que este verano es "el más sucio" que ha vivido Madrid en los últimos años

Lissavetzky denuncia que este verano es "el más sucio" que ha vivido Madrid en los últimos años

El portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, considera que este verano está siendo "el más sucio que ha vivido Madrid en los últimos años", y lo ha achacado a que en "estos momentos hay 2.000 trabajadores menos" de limpieza viaria en las calles de la ciudad.

El baldeo de las calles principales "solo se realiza una vez por semana, la hoja prácticamente no se recoge, los chicles pegados en el suelo sólo se retiran una vez cada dos meses, y la recogida de papeleras ve reducida su frecuencia", ha denunciado durante su visita este lunes al Distrito Centro.

El PSOE municipal cifra en un 12% el recorte de la plantilla de limpiadores y subraya que el presupuesto se sitúa actualmente en los 201 millones cuando hace tan solo dos años llegaba a 263 millones de euros.

"Hay mucho menos dinero, entre un 25% y un 30% menos en función del contrato integral, lo cual se traduce en menos trabajadores y en menos maquinaria. Y ello, solo trae más suciedad a las calles", según Lissavetzky, quien advierte que la situación "se puede agravar a medida que lleguen los días de más calor del año" en las próximas semanas.

"Ana Botella ha querido obrar el milagro, pretendiendo que la ciudad esté más limpia con muchos menos recursos. Sin embargo, el eslogan 'más con menos' que defiende la regidora no sirve y el resultado es una ciudad más sucia, lo cual va en perjuicio de los vecinos y, por extensión, de quienes nos visitan", ha dicho el portavoz socialista.

A su juicio, los contratos integrales diseñados por la alcaldesa no sólo provocaron el año pasado "la primera huelga de limpieza de la capital en 20 años", sino que ha derivado en una "precarización de los trabajadores, sometidos a medidas como un expediente de regulación temporal de empleo".

Este sistema de contratos -con duraciones que llegan a los diez años- deja "en manos de grandes empresas privadas una competencia no solo propia del Ayuntamiento, sino principal", ha señalado Lissavetzky.

También ha criticado el sistema fijado por el Ayuntamiento para evaluar la calidad del servicio que prestan las empresas concesionarias, ya que según los pliegos de condiciones "son las propias compañías las que deben realizar este análisis".

El sistema de "autoevaluación no funciona. Prueba de ello es que las sanciones por incumplimientos de contratos no llegan al 5%. No es de recibo que un servicio público, pagado por todos, sea evaluado por las concesionarias", ha añadido.

"Es como si en un partido de fútbol, cada equipo se arbitrara a sí mismo", ha expuesto Lissavetzky, quien considera que los cerca de 60 evaluadores municipales -muchos menos en fin de semana- son insuficientes para reforzar el control de la prestación del servicio.

Ha recordado que el PSOE ha pedido reiteradamente que el Ayuntamiento aporte datos concretos sobre el número de trabajadores de limpieza por distrito sin que, por el momento, se le haya facilitado.

"Si no lo saben es que son ineficientes; y si no los quieren decir, es que son opacos. Tenemos la sensación de que, en este caso, son ambas cosas", ha sentenciado Lissavetzky, que hizo la visita acompañado por los concejales Ruth Porta, Marisa Ybarra, Gabriel Calles y Pablo García-Rojo.

"La educación de nuestros hijos, el cuidado de nuestros mayores y ahora también la limpieza de nuestras calles están siendo gestionadas por grandes empresas que, en muchos casos, son las mismas. Da la sensación de que son sus consejos de administración los que hacen y deshacen en esta ciudad", ha concluido.

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