El Área de Prioridad Residencial (APR) de Ópera, que restringe la circulación de vehículos de no residentes en esta zona del centro de la capital, comprendida entre la Gran Vía, la plaza de España y la calle Bailén, es una realidad desde el 1 de agosto.
Esta APR es la tercera que entra en vigor en la capital, después de las que el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha en 2005 en la zona de Las Letras y Cortes, y de la APR de Embajadores, que data de 2006 y que tiene blindada al tráfico la Ribera de Curtidores.
La APR comprende el ámbito territorial delimitado por la plaza de España, la Gran Vía, Callao, la calle del Carmen, la Puerta del Sol, la calle Mayor, la Plaza de Oriente y la calle Bailén, según detalla el decreto municipal aprobado el pasado enero.
Queda restringida la libre circulación de vehículos en las calles situadas en el interior de ese perímetro, a excepción de la plaza de la Marina Española, el tramo de la calle Leganitos entre la plaza de España y la calle Flor Baja, el de la calle San Bernardo entre la Gran Vía y la plaza de Santo Domingo y el de ésta entre la calle Isabel la Católica y la calle Silva, entre otras.
En el perímetro de la APR de Ópera queda restringida la libre circulación de vehículos en la calle Mayor, excepto a los vehículos que accedan a la plaza del Comandante las Morenas desde el túnel subterráneo de la Calle Atocha y se dirijan en sentido salida a la calle Bailén.
También en la puerta del Sol, excepto vehículos autorizados, y en la plaza de Callao, la calle del Carmen y la plaza de Oriente, que se reservan como zona peatonal.
Queda, por tanto, permitida la libre circulación de vehículos en plaza de España, Gran Vía, calle Bailén y en la calle Mayor a los vehículos que accedan a la plaza del Comandante las Morenas desde el túnel subterráneo de la calle Atocha y se dirijan en sentido salida a la calle Bailén.
El decreto por el que se aprobó la APR, bajo el mandato de la exalcaldesa Ana Botella, destaca que las áreas de prioridad residencial "han demostrado una elevada eficacia en la promoción de una movilidad más sostenible y más amigable para el peatón".
Además, las APR han fomentado la disuasión del uso del coche con un 15% de reducción mínima del tráfico interior en los ámbitos donde se han implantado.
Otros objetivos son "preservar los niveles de emisión de ruido, gases, humos y partículas contaminantes en zonas de gran densidad residencial y mejorar las condiciones de residentes, comerciantes y visitantes en un entorno más habitable", según recoge el Plan de Calidad del Aire 2011-2015, que prevé la implantación progresiva de nuevas APR.