Abuelos con sus nietos, deportistas, ancianos en bancos, ciudadanos paseando a sus perros o turistas disfrutan del día en el parque del Retiro cobijados a la sombra de los árboles, esquivando a la vez el calor y la polémica sobre los motivos de la caída de ramas en Madrid este verano.
"Me siento seguro", reconoce un abuelo que pasea con su nieta bajo la sombra de los árboles, a pesar de que en los últimos meses se han producido incidentes por la caída de ramas que han provocado la muerte de un hombre, han herido leve a unas seis personas y han dañado vehículos.
Además, señala que ha visto zonas que están acordonadas, pero desconoce si es para preservar la seguridad de las personas que visitan el Retiro, para realizar trabajos de mantenimiento y poda o para otro fin.
Esta tranquilidad que transmite el abuelo es la misma que refleja Paloma mientras pasea y juega con su perro -como lo lleva haciendo desde hace años- por los jardines cercanos al estanque, donde se puede ver una zona acordonada con cintas amarillas y negras en las que se lee "Prohibido el paso" y un árbol apuntalado para evitar su caída.
Paloma no cree que ahora, "de repente", todos los árboles sean viejos y estén en mal estado; por ello, no ha dejado de pasear con su perro todas las mañanas.
"Se caen como antes", sostiene María, una joven que lee un libro sentada en los jardines; aunque añade que la gente se cuelga de los árboles para hacer flexiones, coloca cuerdas para hacer ejercicio, "cosas que antes no pasaban" y que perjudican al estado de salud del vegetal.
Este parque madrileño también es uno de los lugares favoritos de los ciudadanos para ir a correr como Juan, a quien le extraña mucho que haya tantos incidentes con las ramas de los árboles. "Creo que es algo esporádico", apostilla.
Esta opinión es compartida por el italiano Francesco, que, mientras descansa cinco minutos sentado a la sombra en un banco, afirma que es "normal" que los árboles se deterioren con el paso del tiempo.
Por su parte, un miembro del personal de mantenimiento de parques y viveros asegura que hay un grupo de personas que está trabajando en el Retiro para realizar trabajos de poda y cuidar de los árboles en mal estado.
Asimismo, otras compañeras sostienen que las zonas están acotadas para que, cuando se desarrollen las labores de poda, no haya ninguna persona en el césped.
En este sentido, Luis, un madrileño que pasea "todos los días del año" por este parque, señala que en las últimas semanas ha visto dos o tres grúas diarias que quitan las ramas con riesgo de caerse.
"Eso hay que hacerlo antes, hay árboles viejos que se ven que se están secando", critica.
A pesar de ello, Luis también entiende que con tanta lluvia, frío y calor las ramas se pudran y caigan, al mismo tiempo que afirma que "hay que vigilarlo bien y hacer una buena poda".
Desde el inicio del verano se han producido varios sucesos relacionados con la caída de ramas en la capital, el más grave el que causó la muerte por aplastamiento de un hombre de 38 años que estaba en el Retiro junto a sus dos hijos de corta edad.
El último caso ocurrió este miércoles, cuando cinco personas -entre ellas un niño- resultaron heridas leves al caer sobre ellas una rama que se desprendió de un árbol de la calle de la Montera.