La gran noche de los Premios Ídolo ya es una realidad, la cuarta edición de estos galardones, impulsados y dirigidos por la creadora de contenido Aida Domenech, más conocida como Dulceida, ha vuelto a reunir a los influencers más destacados del panorama digital español.
El evento, celebrado en IFEMA, ha reconocido el talento y los logros de los creadores de contenido que han triunfado durante el último año, consolidando a Madrid como el epicentro de la industria influencer.
Este año, los Premios Ídolo han llegado cargados de novedades. La más destacada ha sido la apertura de la gala al público general por primera vez. La ceremonia, celebrada este jueves 11 de diciembre en IFEMA, puso a la venta entradas para que los seguidores pudieran asistir en directo a la entrega de premios, acercando así el evento a la comunidad que consume y apoya a los influencers día a día.
La alfombra roja volvió a convertirse en una de las grandes protagonistas de la noche. Fieles a la esencia de los Premios Ídolo, los influencers apostaron por looks llamativos y muy cuidados. Las hermanas Lola Lolita y Sofía Surfer coincidieron en el color negro, aunque con propuestas muy diferentes: una optó por un conjunto en tejido cuero o charol, mientras que la otra eligió el encaje, demostrando que un mismo tono puede dar lugar a estilos opuestos.
Las parejas más seguidas del panorama digital también brillaron con estilismos coordinados. Teresa Andrés y su marido Ignacio, junto a Marta Lozano y su esposo Lorenzo, apostaron por conjuntos total white. El blanco fue uno de los colores estrella de la noche, en sintonía con el dress code de la gala. También lo lucieron Miri Pérez, conocida por su paso por MasterChef y Supervivientes, y Violeta Mangriñán, que deslumbró con un vestido blanco drapeado.
Si hubo una figura que acaparó todas las miradas, esa fue Dulceida. La anfitriona de la noche eligió un vestido en tono azul bebé con un escote de líneas arquitectónicas, convirtiéndose en la gran protagonista del evento. Su look encajó a la perfección con el dress code de esta edición, inspirado en el concepto “heaven”, una estética celestial que invitaba a arriesgar tanto en colores como en diseños.
El código de vestimenta ‘heaven’ marcó la pauta de la noche. Más allá de los conjuntos, los asistentes cuidaron al detalle peinados y complementos, elementos clave para realzar cada look. Tonos claros, tejidos vaporosos y propuestas originales dominaron una alfombra roja en la que el objetivo era brillar con un estilo divertido, atractivo y, sobre todo, muy personal.