El violinista y director Johannes Pramsohler, fundador del barroco Ensemble Diderot y del sello independiente Audax Records, presenta su más reciente proyecto: una deslumbrante grabación de la “Ofrenda musical” de Johann Sebastian Bach: “A Musical Offering”. Este nuevo álbum, disponible tanto en plataformas digitales como en formato físico, se gestó a raíz de un proyecto audiovisual y ha terminado convirtiéndose en una reinterpretación sonora y visual profundamente meditada de esta obra enigmática. En 2023 la versión fue interpretada en vivo en los Teatros del Canal de Madrid bajo el nombre de “Bach Immersive”, ofreciendo al público una experiencia innovadora.
El Ensemble Diderot, conocido por su enfoque riguroso y creativo del repertorio barroco, lleva años explorando esta pieza clave del legado bachiano. En esta entrevista, Pramsohler reflexiona sobre los retos de grabar una obra sin un orden fijo, su particular lectura narrativa de los cánones, el potencial de los nuevos formatos, y la visión que ha guiado su sello durante más de una década: redescubrir el patrimonio musical europeo con una mirada fresca, exigente y curiosa.
P:- ¿Qué le motivó a grabar este proyecto en disco?
R:- La idea principal surgió durante el COVID. Queríamos hacer una versión de los vídeos sin los músicos para exponerlo en los museos, porque así se puede hacer como una instalación permanente y que la gente pueda descubrir la obra cuando quiera. Por eso, grabamos y experimentamos mucho con formatos diferentes como Dolby Atmos. Lo importante era que todo fuera como una gran experiencia para el público. A partir de ahí surgió también la idea de grabarlo en disco. Creo que todavía es importante tener formatos diferentes. Está bien disponer de la grabación en las plataformas digitales, pero también en disco. Es una obra que ya tocamos desde hace muchos años. Tenemos una visión un poco diferente y nueva y la queríamos grabar.
P:- Habéis optado por alterar el orden tradicional de las piezas. ¿Qué criterios artísticos y narrativos habéis seguido?
R:- El problema con esta obra es que no tenemos un orden claro. Se puede ver un poco cómo la ha hecho Bach, pero no se sabe si es realmente su intención o si es solo porque tenía el papel así preparado y había un pequeño sitio donde podía poner otro canon y lo hizo. No tenemos conocimiento de ello. Por eso cada uno tiene que buscar su orden. Nosotros trabajamos mucho en la retórica de la pieza. Lo imaginamos como si un artista hiciera un cuadro para alguien, como regalo. Si un pintor hace un cuadro para alguien, también pone toda su vida en él: con pequeños mensajes escondidos. Nos podemos imaginar que Bach hizo algo similar con esta obra. Este canon, por ejemplo, es para el rey, es decir, que la gloria del rey aumente. Lo vimos un poco como un discurso de Bach al rey. Porque Bach, cuando lo compuso, estaba en una situación muy extraña. Él nunca estuvo contento en Leipzig, en Saxonia. Al mismo tiempo, el nuevo centro para la música era Berlín. Él quería estar ahí, donde también estaba su hijo Carl Philipp. De hecho, todo esto fue el motivo de un escándalo político porque Bach hizo este regalo al rey que no era propiamente “su” rey. Por eso queríamos que reflejara también algo de esta intención de Bach en la orden que pusimos los cánones.
P:- ¿Cuál fue el principal reto al grabar esta obra, tanto desde una perspectiva sonora como discursiva?
R:- Para nosotros esta pieza está muy rodada. La tocamos tantas veces que grabarla era solo tocarla una vez más. Lo difícil para nosotros es que, siempre que grabamos, tenemos que decidir los tempos exactos. ¿Qué quiere decir cuando pone “adagio” o “andante”, etc.? Esto requiere una investigación de fondo. Queríamos hacer exactamente lo mismo con la “Ofrenda musical”. Al final llegamos a tempos muy diferentes de lo normal, de lo que se escucha con otros grupos. La cuestión del tempo es siempre muy delicada y muy personal también: depende mucho de la experiencia de cada uno. Si haces algo diferente con una obra tan conocida, también es como una sensación física en los músicos que no quieren tocar este nuevo tempo. Pero como la cabeza te dice, “no, es así”, porque ya conocemos 300 otros movimientos de Bach y lo que pone es exactamente lo mismo. Tiene que ser así. Trabajamos muchísimo para la grabación y llegamos a tempos un poco sorprendentes e innovadores.
P:- ¿Cree que el carácter casi místico de la “Ofrenda musical” sigue teniendo relevancia para el oyente contemporáneo?
R:- Creo que sí, pero yo soy alguien que no piensa mucho en esto. Es decir, cuando toco no pienso en estas cosas. Pero luego si provoca algo así en el que escucha, mejor, por supuesto. Cuando toco no estoy buscando provocar lo místico en el oyente. Conociendo toda la época de Bach, creo que ellos no pensaban así tampoco. Es decir, todo estaba basado en la religión sí, pero todo era más concreto. Sobre todo, hay que tener en cuenta que estamos en la mitad del siglo XVIII y se utilizaba mucho la razón. No estamos en el periodo romántico.
P:- ¿Qué desafíos presenta traducir una obra barroca a un lenguaje visual contemporáneo sin desvirtuar algo su esencia?
R:- Yo quería que aumentara la experiencia del público, pero que no moleste con la música y que la música no sea como un “soundtrack” para unos vídeos. La idea de base es algo muy técnico: es explicar la partitura a alguien que no sabe leer música y que pueda seguirla. Pero al principio era, no quiero decir seco, pero un poco didáctico sí. Al público esta manera le chocaba. Si sabes leer música lo ves en la partitura, pero si no sabes no te dice nada. Pero viendo los vídeos, que se mueven al mismo tiempo que los músicos, eso te explica muchas cosas.

P:- Su sello discográfico, Audax Records, cumple más de diez años como sello independiente. ¿Cómo ha evolucionado su misión desde aquel lema inicial de “Stay Curious”?
R:- Nunca pienso mucho en el futuro, solo trabajo cada día. No tengo como un plan a largo plazo, por decirlo de alguna manera. Al principio no tenía un plan exacto de cómo hacer algo así; ahora tenemos más de 50 discos grabados… Lo del lema “Stay Curious” también es una cosa que no estaba prevista al comienzo, pero me pareció interesante y que pegaba con nuestros objetivos. Después de tres discos, vi que estamos haciendo cosas nuevas, innovadoras, y cosas que pocos conocen. Por eso del eslogan del sello. También ahora, cuando busco nuevos proyectos, siempre tienen que tener el ingrediente de descubrir algo nuevo, o de ver alguna obra a través de una luz original, o de hacer un programa con obras conocidas, pero con alguna diferencia. La curiosidad es nuestro sello.
P:- Me ha dicho que son más de 50 discos, ¿verdad? Esto quiere decir que lanzáis 5 al año. ¿Cómo os organizáis tanto y tan rápido?
R:- Sí, grabamos y lanzamos más o menos 5 discos al año. Es muchísimo trabajo. Tengo un gran equipo que está conmigo. También ahora ya sabemos cómo funciona todo. La experiencia siempre ayuda.
P:- Me gustaría que me contara el proceso desde cuando decide que una obra se convertirá en un disco hasta la propia grabación.
R:- Nosotros nunca tenemos estas ideas previas. Me refiero que descubrimos una obra porque estamos trabajando como psicólogos y profundizamos en ella; nunca pensamos “esta obra la vamos a grabar”, nunca es la primera cosa que se nos pase por la cabeza. Lo primero que intentamos es ver cómo podemos ponerla en un programa para un concierto. Tengo diez programas así en casa que podría grabar algún día. Cuando hemos trabajado y tocado mucho el programa, y cuando la ocasión surge, decimos, “ahora este programa está listo y lo vamos a grabar”. Por ejemplo, ahora estamos trabajando en un proyecto de música de diferentes ciudades temáticas. Hemos hecho Dresde, Berlín, París y Londres. Ahora queremos seguir con Venecia y Roma. Estamos trabajando en la ciudad de Venecia en este momento. Tocamos muchos conciertos con muchas sonatas diferentes para ver si son realmente interesantes, si nos gustan. Estamos pensando exactamente dónde ponerlos, en qué época. ¿Tocamos hasta Vivaldi, lo incluimos o no, incluimos compositores que no estaban en Venecia, pero publicaban la música en Venecia? Todas estas cosas hay que pensarlas y, normalmente, hasta la grabación final pasan como dos años siempre.
P:- ¿Habéis pensado en alguna ciudad de España?
R:- Por el momento no he encontrado nada que nos cuadre. La cosa es que en este proyecto hacemos solo sonata a trío. Hay algunas españolas, pero no fue una escuela o una época como tal. Luego, por ejemplo, Boccherini y estos compositores que estaban en Madrid, son muy interesantes y es también un momento clave de la historia de la música. Pero con las sonatas a trío no hay mucho material español…pero igual un día encuentro algo en la biblioteca (ríe).
P:- Con todas las páginas de “streaming” de música, ¿qué papel cree que debe tener un sello discográfico hoy en día en la divulgación de su patrimonio musical?
R:- A mí me parece un mundo increíble, fantástico: hoy todos tenemos acceso a todo. Esto es increíble. Luego, el sello es otra cosa. Lo que pensé con Audax es que podemos ser una guía para el público y no solo producir cosas para estar en los “playlists” y ganar dinero. Es otra filosofía la nuestra. Si quisiéramos hacer esto, tendríamos que grabar todo en un tempo específico, que la gente pueda salir a correr con la música y que no haya demasiado silencio, que no haya voz, porque la gente no quiere escuchar a cantantes clásicos en la radio y en el “streaming”. Entonces sí puedes hacer como una estrategia para ganar un máximo de dinero, pero nosotros lo vemos más como una contribución a la historia de la música y al patrimonio. Pero es importante estar en todas las plataformas porque así un máximo de personas te puede escuchar.
P:- Pronto saldrá vuestro nuevo disco con la soprano Adriana González, “Rondos para Adriana”, ¿qué me puede adelantar de este nuevo proyecto y sobre la colaboración con ella?
R:- Ahí también se ve esta filosofía que tengo con el sello: acompañar a los artistas que tenemos en su carrera y no solo sacar discos por sacar. Por ejemplo, Adriana está cantando muchísimo el papel de la condesa de “Las bodas de Fígaro” de Mozart, en muchos países, y por eso queríamos hacer algo que pueda acompañarla. Encontramos esta cantante, la figura de Adriana Ferrarese del Bene, que era la primera Fiordiligi [en “Così fan tutte”] de Mozart, y Adriana justo ha cantado Fiordiligi también. Entonces buscamos el repertorio de esta cantante, lo que ella cantaba durante su carrera. Era la reina del rondó, que era el aria más importante en una ópera, siempre en un momento muy intenso. Hay muchas historias con los rondos. Por ejemplo, en Venecia, hubo muchas óperas que se representaban al mismo tiempo. Hubo como cinco al mismo día y a la misma hora, pero acabaron cambiando un poco los horarios para que la gente pudiera escuchar todos los rondos. Las cantantes entonces viajaban con su rondó, para cantarlo en todas las ciudades. Sabemos que Adriana a veces decía a los compositores “canto en tu ópera, pero voy a cantar mi rondó, de otro compositor, que me gusta más” (entre risas). Entonces buscamos este repertorio de esta cantante, y Adriana lo canta en este disco. Nunca se ha grabado hasta ahora.
P: - ¿Qué otros futuros proyectos tienen en mente?
R:- A finales del año vamos a grabar los quintetos de Telemann, que son increíbles: son sonatas para dos violines, dos violas y continuo. Luego, con el sello, tenemos una grabación este año con el Mariani Klavierquartett, que ha ya sacado tres discos de Brahms y Gernshiem, y vamos a grabar otros proyectos juntos.