Hace cinco años que la Fundación La Caixa puso en marcha un programa de becas destinado a estudiantes con escasos recursos económicos.
Desde entonces, 255 jóvenes en toda España han podido cursar sus estudios universitarios con apoyo económico y acompañamiento académico. Una de ellas es Mireya Almeida, vecina de Fuenlabrada, que acaba de graduarse en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid.
Almeida, de 22 años, logró finalizar la carrera en cuatro cursos sin repetir y con una nota media de 7,93. Reconoce que sin la ayuda mensual, que comenzó con 600 euros y fue aumentando hasta 750, no habría tenido la posibilidad de estudiar a tiempo completo. Sus padres, con sueldos próximos al salario mínimo interprofesional, no podían asumir los costes de matrícula ni el material académico. "La beca me permitió concentrarme en la carrera y, en algunos momentos, incluso contribuir en casa", explica.
Para mantener la ayuda durante los cuatro años de grado, los becados deben cumplir dos condiciones: obtener una nota media de notable o superior y pertenecer a familias que se sitúan dentro del umbral 1 de renta fijado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. En una familia de tres miembros, el límite de ingresos se establece en 17.685 euros, y en una de cinco, en 25.644 euros.
El proceso de selección se desarrolla en dos fases. Primero se valoran los expedientes de Bachillerato o de ciclos formativos de Grado Superior. Después, los candidatos realizan una entrevista personal con un comité de evaluación externo. Los responsables de la Fundación señalan que, además del expediente, se analizan la motivación, el potencial y la capacidad transformadora de los aspirantes.
Las becas no se limitan a la ayuda económica. Incluyen también un programa de orientación y formación en competencias transversales. Los estudiantes reciben tutorías mensuales para hacer un seguimiento de su rendimiento y, además, tienen acceso a dotaciones complementarias para estancias en el extranjero o cursos de idiomas.
Mireya recuerda esas sesiones como un respaldo fundamental: "Siempre había alguien pendiente de cómo avanzabas en la carrera y dispuesto a orientar en caso de dificultades".
Aunque su primera elección fue Medicina, la joven decidió finalmente apostar por Biología. Tras culminar el grado, su objetivo ahora es ingresar en el cuerpo de la Policía Nacional y especializarse en la rama científica. Con el mismo esfuerzo que le permitió superar la universidad, comenzará este curso la preparación de oposiciones.