Científicos de la Universidad Carlos III desarrollan un algoritmo local que identifica de forma autónoma a los usuarios de los centros de día.
Las tecnologías de asistencia orientadas a la tercera edad avanzan hacia modelos de interacción más personalizados y eficientes. El grupo de robótica social del Robotics Lab de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha desarrollado un prototipo con forma de conejo robótico que incorpora un sistema de Inteligencia Artificial (IA) capaz de reconocer de forma autónoma a las personas con las que interactúa a través de señales acústicas.
La plataforma tecnológica, bautizada como Mía, cuenta con unas dimensiones de 30x30x50 centímetros y un peso aproximado de tres kilogramos. Las primeras pruebas experimentales de este dispositivo de estimulación afectiva se están llevando a cabo en la red de centros de día municipales, enfocándose en la atención a personas mayores que padecen diferentes grados de deterioro cognitivo. Los resultados y la metodología científica del proyecto han sido validados recientemente mediante su publicación en la revista especializada Applied Sciences.
Desde una perspectiva de innovación tecnológica y protección de los derechos digitales de los pacientes, el algoritmo de Mía presenta diferencias sustanciales respecto a los modelos tradicionales de reconocimiento. En lugar de depender de cámaras de vídeo que exigen grandes capacidades de computación externa, esta arquitectura utiliza de forma exclusiva el micrófono integrado y procesa los datos en modo local e incremental. Este diseño técnico garantiza que las huellas de voz nunca salgan del dispositivo físico, blindando la privacidad del usuario.
Los investigadores José Carlos Castillo Montoya y Arecia Segura Bencomo, pertenecientes al Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la UC3M, han detallado que el software emula el aprendizaje humano al vuelo. El robot no requiere una fase previa de configuración; el algoritmo analiza los matices y patrones de la señal acústica desde la primera conversación para registrar una firma de voz única. Si el sistema detecta a un interlocutor desconocido, genera de manera dinámica un perfil nuevo en tiempo real si la interacción se prolonga.
La finalidad terapéutica del proyecto consiste en trasladar las ventajas de las terapias asistidas con animales reales a entornos clínicos controlados donde no es viable el uso de seres vivos. Los ensayos piloto demuestran que el contacto con el autómata despierta en los mayores el instinto de cuidado, lo que se traduce de forma inmediata en una mejora sustancial de su estado anímico y en una reducción de los niveles de estrés o ansiedad.
Finalmente, el equipo científico ha constatado que el dispositivo actúa como un eficaz catalizador de las relaciones sociales dentro de las instituciones sanitarias, ayudando a mitigar la soledad no deseada y rompiendo el aislamiento al incentivar que los pacientes conversen más entre sí. El Robotics Lab mantiene operativos varios prototipos de Mía en escenarios clínicos reales con el objetivo de madurar el software, mientras avanza en la búsqueda de alianzas con empresas del sector tecnológico para transferir esta patente y facilitar la llegada de estos asistentes al mercado de consumo general.