El Gobierno de Washington ordena bloquear el acceso global a 'Claude Fable 5' y 'Mythos 5' por razones de seguridad nacional.
La compañía de Inteligencia Artificial Anthropic ha suspendido de inmediato el acceso global a sus dos modelos más avanzados, 'Claude Fable 5' y 'Mythos 5', tras recibir una directiva urgente del Gobierno de Estados Unidos. La orden ejecutiva prohíbe expresamente su uso por parte de ciudadanos extranjeros, argumentando motivos de seguridad nacional, aunque sin detallar las razones técnicas específicas que fundamentan la restricción.
Según el comunicado oficial de la empresa, los analistas de Anthropic deducen que las autoridades federales han identificado un método de vulneración externa capaz de eludir los sistemas de seguridad del programa. La multinacional ha criticado que el Gobierno notificara estas presuntas deficiencias únicamente de forma verbal, eludiendo los canales formales de comunicación. Aunque reconoce la facultad regulatoria del Estado para bloquear despliegues que amenacen la ciberseguridad, Anthropic sostiene que cualquier intervención de esta magnitud debería tramitarse mediante un proceso legal transparente, justo y fundamentado en hechos técnicos verificables, requisitos que, a su juicio, no se han cumplido en esta ocasión.
La paralización del servicio llega apenas 48 horas después del lanzamiento oficial de 'Claude Fable 5', concebido como el estándar de referencia dentro de la gama de alta capacidad 'Mythos'. Hasta ahora, esta tecnología se distribuía bajo un régimen de licencias restringidas dirigido a corporaciones integradas en el consorcio Project Glasswing. Los ingenieros de Anthropic habían implementado un software de contención perimetral que limita automáticamente las respuestas ante consultas sensibles, redirigiendo internamente las solicitudes relacionadas con biología, química o ciberseguridad hacia modelos de menor capacidad computacional.
Con este protocolo dual, la empresa buscaba ofrecer asistencia general en materias científicas complejas bloqueando simultáneamente el acceso a datos de infraestructura crítica que pudieran ser utilizados por actores hostiles para coordinar ciberataques masivos o diseñar armamento biológico en el exterior. El sistema de contención representaba un equilibrio entre la funcionalidad del modelo y la prevención de usos malintencionados, aunque aparentemente no ha resultado suficiente para satisfacer los estándares de seguridad exigidos por Washington.
La suspensión marca un punto de inflexión en la carrera tecnológica por el control de la computación cognitiva, evidenciando cómo las restricciones estatales comienzan a condicionar el despliegue global de los modelos de inteligencia artificial más avanzados. La decisión refleja la creciente preocupación de las autoridades estadounidenses sobre los riesgos de seguridad nacional asociados a la exportación de tecnología de IA de última generación.