El secretario general del grupo parlamentario de VOX en el Congreso, José María Figaredo, ha rechazado este martes la posibilidad de celebrar una asamblea extraordinaria en el partido, tal y como ha reclamado el exdirigente Iván Espinosa de los Monteros para abordar la situación interna de la formación.
En declaraciones a los medios en Soria, el dirigente de Vox ha descartado esa opción y ha restado importancia al debate interno, reclamando centrarse en la acción política. “Hay que dejarse de pijadas y de gilipolleces”, ha afirmado.
La petición de un congreso extraordinario fue planteada por Espinosa de los Monteros, quien ha advertido de lo que considera un “estrechamiento” del partido y un “proceso de empobrecimiento” interno, además de reclamar más democracia interna en la organización.
El vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ya respondió este lunes a esa propuesta asegurando que el congreso del partido se celebrará “cuando toque”, recordando además que la formación cuenta con otros órganos internos de debate y participación.
Entre ellos figuran el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política o el Comité Consultivo, estructuras que la dirección del partido considera suficientes para canalizar el debate interno.
Figaredo ha ido más allá al vincular la petición de Espinosa de los Monteros con una estrategia del Partido Popular. Según ha afirmado, el PP estaría interesado en promover ese congreso dentro de Vox.
A su juicio, el objetivo sería intentar influir en la dirección del partido liderado por Santiago Abascal. En este sentido, ha asegurado que determinados sectores están utilizando a Espinosa de los Monteros para impulsar ese debate interno.
El dirigente de Vox también ha criticado la presencia mediática reciente de algunos miembros de la corriente crítica con la dirección del partido, señalando que ahora reciben entrevistas en medios que anteriormente no les prestaban atención.
Durante su intervención, Figaredo ha defendido que el partido debe centrarse en la acción política y evitar debates que, a su juicio, distraen del trabajo parlamentario.
En ese contexto, ha criticado lo que considera dinámicas propias de la “vieja política”, representada, según ha dicho, por el PP y el PSOE, a quienes ha acusado de fomentar polémicas internas para debilitar a Vox.