El todavía portavoz de VOX en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, ha cargado contra la dirección nacional de su partido y ha denunciado que existe una “obsesión” interna con que “alguien les pueda hacer sombra”. El concejal madrileño ha asegurado además que dentro de la formación “cuatro personas son las que realmente mueven los hilos” y ha reprochado al presidente de Vox, Santiago Abascal, que no haya dado explicaciones directas sobre su cese.
En una entrevista concedida a Onda Madrid, Ortega Smith ha expresado su “decepción” con parte del grupo municipal de Vox en el Consistorio madrileño, actualmente dividido en dos bloques tras la crisis interna abierta por su destitución.
El edil ha señalado que algunos de sus compañeros “han preferido la injusticia”, en referencia a quienes han respaldado la decisión de la dirección del partido. Dentro del grupo municipal se sitúan de un lado los concejales Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, que le apoyan, y de otro Arantxa Cabello —señalada por la dirección como futura portavoz— junto a Fernando Martínez Vidal.
Ortega Smith ha insistido en que nadie le ha ofrecido “ni una sola razón” para justificar su salida de la portavocía municipal ni la expulsión del partido decretada por la dirección nacional, decisión que él mismo ha recurrido.
Según ha denunciado, todo responde a una decisión adoptada por “un grupito que dirige el partido”. “Esto lo deciden cuatro”, ha afirmado.
El dirigente ha comparado su situación con la que, a su juicio, vive el líder de Vox en Murcia, José Ángel Antelo. Sobre él ha asegurado que es “una persona de absoluta integridad” y “un profesional como la copa de un pino”, además de un “patriota” al que, en su opinión, muchos deberían tomar como ejemplo.
En su análisis de la crisis interna, Ortega Smith ha sostenido que algunos dentro del partido “se han vuelto completamente locos” o actúan movidos por el temor a que surjan figuras que puedan eclipsar a la actual dirección.
A su juicio, las decisiones no las toman necesariamente quienes aparecen públicamente, sino personas que actúan “detrás”, a las que ha acusado de “mover los hilos” y de obtener beneficios personales de un proyecto político para el que, según ha señalado, “nadie les ha votado”.
El concejal madrileño también ha recordado su relación personal con Santiago Abascal, marcada durante años por la cercanía política y personal. Ortega Smith ha explicado que hablaba con el presidente del partido prácticamente a diario cuando ejercía como secretario general.
“Yo hablaba con el presidente del partido más que con mi mujer, con mis hermanos o con mis padres”, ha asegurado, al describir la intensidad de la relación política que mantenían.
Ha relatado además que la única reunión reciente que mantuvieron fue para comunicarle su cese como secretario general y que, pese a una conversación “larguísima”, no recibió ninguna explicación concreta sobre los motivos de la decisión.
Ortega Smith ha lamentado especialmente que Abascal no haya contactado directamente con él para comunicarle personalmente la decisión, recordando episodios de apoyo mutuo durante los primeros años del proyecto político.
Durante la entrevista también ha rechazado las especulaciones sobre un supuesto intento de disputar el liderazgo de Vox o de construir una organización paralela dentro del partido. Esas acusaciones, ha afirmado, le parecen “estúpidas” y propias “de psiquiátrico”.
El dirigente ha explicado además que durante su etapa en el comité de gestión del partido se negó a aprobar determinadas cuentas y facturas que consideraba improcedentes, algo que, según ha reconocido, sabía que podía tener consecuencias internas.
A su juicio, el proyecto político de Vox es mucho más amplio que la actual dirección que toma las decisiones. Por ello ha defendido que el partido pertenece a sus afiliados, simpatizantes y votantes.
Finalmente, Ortega Smith ha asegurado que el Vox actual no está defendiendo “las mismas razones” por las que se fundó la formación, ni los mismos principios ni la misma forma de actuar. Según ha señalado, el objetivo inicial era servir a España y combatir las viejas prácticas políticas, algo que, en su opinión, se está perdiendo con comportamientos que ha descrito como “puñaladas” internas.