Fuentes de la Ejecutiva Federal socialista reconocen la "preocupación y el cabreo" ante la imputación del exjefe de gabinete Juanma Serrano por presunta corrupción y supuestas maniobras para torpedear causas judicales.
En el PSOE cunde la preocupación tras la imputación del exjefe de gabinete del secretario general, Juanma Serrano, y esperan que pueda dar explicaciones ante las sospechas de la Guardia Civil de que incurrió en comportamientos delictivos. Fuentes de la Ejecutiva Federal socialista reconocen "la preocupación y el cabreo" que genera que otro de los estrechos colaboradores del presidente del Gobierno haya sido declarado formalmente como investigado en una causa judicial por presunta corrupción.
En la cúpula socialista defienden la actuación de Sánchez y consideran que es el primer perjudicado. El presidente está afectado por la concatenación de casos de colaboradores con problemas con la Justicia, señalan desde Ferraz, al tiempo que sostienen que el partido se está tomando estos casos con seriedad. Hay reuniones entre los principales dirigentes para decidir qué hacer y en Ferraz no están parados, trasladan las fuentes.
Serrano es uno de los leales a Sánchez desde su primera hora en política. Fue su jefe de gabinete mientras estaba en la oposición, desde 2014 que llegó a la Secretaría General del PSOE hasta 2018, cuando entró en La Moncloa. Posteriormente fue nombrado presidente de Correos, aunque el presidente siempre le ha tenido como uno de sus colaboradores más leales.
El juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso imputó a Serrano por su "participación preeminente" en dos ramas: supuestas irregularidades en contratos públicos y maniobras para torpedear causas judicales contra los socialistas. Esta es la tercera "mano derecha" de Sánchez implicada en causas judiciales.
Primero fue el exministro José Luis Ábalos, condenado a 24 años de cárcel por el Tribunal Supremo. Después su sucesor en el partido, Santos Cerdán, que está investigado por presuntamente beneficiarse de la adjudicación de contratos públicos. En el último Congreso, Sánchez despachó estos casos como los de la antigua Secretaría de Organización y descartó un adelanto electoral.
Otras fuentes consultadas --parlamentarios y cargos con peso en federaciones autonómicas-- son más duros y consideran que es el propio Sánchez el que debería rendir cuentas y salir a dar explicaciones a los ciudadanos. Apuntan que en el mejor de los casos Sánchez elegía muy mal a sus ayudantes y en el peor, sabía lo que hacían. Consideran "terrible" que se haya usado el nombre del PSOE y su dinero para atacar a jueces.
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