El expresidente asegura que ETA utilizó la vida de Blanco como "moneda de cambio" para chantajear al Gobierno y reivindicó la firmeza con que se rechazaron las exigencias de la banda terrorista.
José María Aznar ha revindicado la "firmeza" con la que su Ejecutivo actuó ante el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco hace 29 años, rechazando el chantaje de ETA que exigía el acercamiento de reclusos de la organización terrorista. El expresidente ha asegurado que la banda "usó la vida" del concejal del PP en Ermua "como moneda de cambio para chantajear" al Gobierno y al conjunto de la sociedad.
Blanco fue secuestrado el 10 de julio de 1997 por tres miembros de ETA. Fue tiroteado dos días después en una pista forestal cerca de Lasarte (Guipúzcoa) y falleció el 13 de julio. "La postura de firmeza del Gobierno no encontró contestación", ha declarado Aznar, quien ha afirmado que "nunca olvidaré la actitud ejemplar de la familia de Miguel Ángel esos días".
El exjefe del Ejecutivo ha subrayado que "su vil asesinato suscitó en toda España una reacción inédita" y ha considerado que "el reconocimiento a todas las víctimas del terrorismo no atenúa la singularidad de Miguel Ángel". Aznar ha valorado la respuesta ciudadana con las "manos blancas" y el movimiento conocido como "el Espíritu de Ermua", que se convirtió en un símbolo de rechazo contra la banda terrorista.
El expresidente ha afirmado que ETA buscó vengar con esa muerte la liberación de José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones secuestrado el 17 de enero de 1996 en Burgos, quien pasó 532 días de cautiverio hasta que la Guardia Civil lo localizó el 1 de julio de 1997 en Mondragón. "ETA acusó el golpe y reaccionó extremando su crueldad habitual", ha manifestado Aznar.
El exjefe del Ejecutivo ha destacado que "la reacción de su familia, del pueblo de Ermua, de toda España, señaló un hito para que la lucha antiterrorista discurriera por nuevos cauces".
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