El IPC alcanza su nivel más alto desde junio de 2024 tras repuntar 1,1 puntos en un mes, impulsado por los combustibles, la vivienda y el cambio de temporada en vestido y calzado.
El Índice de Precios de Consumo (IPC) cerró marzo en el 3,4% en tasa interanual, según los datos definitivos que publicó este martes el Instituto Nacional de Estadística. Es su nivel más alto desde junio de 2024 y representa un salto de 1,1 puntos respecto a febrero, una décima por encima de lo estimado hace un mes. Los carburantes, disparados por la tensión en Oriente Próximo, fueron el principal culpable.
El mayor incremento mensual de la tasa interanual no se veía desde junio de 2022, cuando la inflación pasó del 8,7% al 10,2%. Esta vez el acelerón se debe a cuatro factores: el encarecimiento de combustibles y lubricantes para vehículos, la menor bajada de electricidad respecto a marzo de 2024, la subida del gasóleo para calefacción y el alza de vestido y calzado por la entrada de la temporada de primavera-verano.
El grupo de transporte fue el que más presionó los precios. Su tasa anual se disparó más de cinco puntos hasta el 5,3%, impulsada por el encarecimiento de combustibles y lubricantes, que contrasta con la bajada registrada en marzo del año anterior.
Vivienda también aceleró con fuerza: subió casi dos puntos hasta el 3,7%. El INE atribuye este comportamiento a la electricidad, cuyos precios bajaron menos que hace un año, y a los combustibles líquidos, que esta vez subieron frente al descenso de marzo de 2024.
Vestido y calzado completó el cuadro con una tasa anual del 2,6%, más de 3,5 puntos por encima de febrero. La entrada de la nueva temporada provocó un aumento de precios superior al del mismo periodo del año anterior.
El dato definitivo ya incorpora la rebaja de impuestos a los carburantes del paquete anticrisis aprobado por el Gobierno, aunque su efecto solo se notó en la última semana de marzo. Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa sostienen que el plan está diseñado para evitar que el impacto de la guerra en Oriente Próximo se traslade de forma permanente a la inflación y al poder adquisitivo de las familias.
El departamento que dirige Carlos Cuerpo asegura que las medidas aplicadas desde el 20 de marzo para amortiguar el coste de la energía tendrán un efecto moderador en los próximos meses.