El Centro Deportivo y Cultural La Marazuela se convierte en segundo punto de acogida por afluencia.
El Centro Deportivo y Cultural La Marazuela en Las Rozas acoge a más de 300 personas realojadas tras los incendios forestales, procedentes de una decena de municipios, y se ha convertido en el segundo punto de acogida con mayor afluencia entre los 21 habilitados en la Comunidad de Madrid.
Los evacuados proceden de Robledo de Chavela, Hoyo de Pinares, Colmenar del Arroyo, Cenicientos, Valdemaqueda y Pelayos de la Presa, así como de instalaciones turísticas como el Camping de El Escorial. La mayoría fue trasladada por la elevada densidad de humo y la mala calidad del aire.
En el polideportivo, los afectados reciben manutención adaptada, atención médica y apoyo psicológico. Sin embargo, el relato general tras varios días de estancia está marcado por el desgaste emocional, la incertidumbre y la frustración por la ausencia de un canal de información oficial claro y unificado sobre el avance de los fuegos y el estado de sus propiedades; muchos describen la experiencia como "una pesadilla".
Evacuados de Robledo de Chavela señalan que las expectativas cambiantes sobre un posible regreso generan desconfianza y estrés. "Nadie te dice nada en claro, primero te dicen que mañana te vas, luego que no. Información oficial no tenemos ninguna", relata uno de los residentes, aunque alaba como "excelente" el trato del personal y los voluntarios.
La disponibilidad de información varía según la localidad: algunos critican que las comunicaciones institucionales se difundan casi exclusivamente por redes sociales, dejando al margen a la tercera edad. El centro ha adaptado recursos a situaciones de distinta vulnerabilidad, derivando a siete ancianos con movilidad reducida a residencias de mayores y reubicando a familias vulnerables en instalaciones de la RFEF.
El equipo de Protección Civil centra su labor en el acompañamiento diario y la estabilización emocional mediante turnos rotativos, manteniendo una presencia media de unos diez efectivos por turno. Rocío Bustamante, voluntaria con 18 años de experiencia, explica que la función principal es "que estén cómodos, acompañados y prestarles una mano amiga cuando tienen esos picos emocionales".
La fase inicial ha derivado en una estancia prolongada que ha exigido reforzar la infraestructura con el montaje de nuevas camas de la Cruz Roja y la habilitación de espacios de descanso y ocio. La Concejalía de Educación y Cultura ha habilitado áreas con juegos, lectura, talleres de pintura y proyección de películas para menores.
Un pilar del operativo es la atención a mascotas: en La Marazuela conviven más de 50 animales domésticos y otros 20 caballos en la Hípica Municipal. La gestión está coordinada por la protectora municipal Abrazo Animal en colaboración con la FAPAM. Los servicios veterinarios realizan triajes, administran tratamientos y suministran piensos específicos.
La presidenta de la asociación resalta el efecto terapéutico: "El que tiene la obligación de sacar a pasear al perro está saliendo y le está dando el aire, lo cual viene muy bien frente a la angustia de estar en una camilla". El dispositivo completa su operativo con la colaboración de grandes superficies y restaurantes locales para suministro de comidas y personal de limpieza municipal para mantenimiento de higiene.
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