Fuenlabrada se ha situado a la cabeza de los municipios madrileños en inversión en servicios sociales, con un gasto que alcanza los 100,51 euros por habitante, muy por encima de la media regional. Así lo recoge un informe de la Asociación estatal de directoras y gerentes de servicios sociales, que destaca a la ciudad como la de mayor esfuerzo presupuestario en bienestar entre los grandes municipios de la Comunidad de Madrid, excluida la capital, que cuenta con un régimen de competencias distinto.
Según los datos del estudio, la mediana regional en inversión social se sitúa en 58,11 euros por persona, lo que supone que Fuenlabrada la supera en un 73%. Esta diferencia refleja, según el Ayuntamiento, el "esfuerzo inversor" realizado desde el gobierno local para sostener una agenda social amplia y consolidada, a pesar de contar con escaso respaldo autonómico. Entre 2019 y 2024, el incremento de gasto por habitante ha sido del 37,8%, pasando de 72,92 euros a los más de 100 actuales.
Desde el consistorio fuenlabreño se pone de relieve que esta política de inversión social contrasta con la situación general de la Comunidad de Madrid, señalada en el informe como la región con menor financiación autonómica a sus ayuntamientos en esta materia. La consecuencia de esta falta de respaldo regional, según los autores del estudio, es que Madrid concentra casi el 40% de los municipios más pobres de España en inversión social.
El concejal de Bienestar Social de Fuenlabrada, Raúl Hernández, ha destacado que "la agenda social de Fuenlabrada es, sin lugar a duda, una de las más potentes de la Comunidad de Madrid", y ha instado al Ejecutivo autonómico a "dar un paso adelante e incrementar sus presupuestos, que año tras año se sitúan en la parte baja del país". Según ha añadido, es esa escasa financiación la que deja a muchos municipios madrileños en una situación de debilidad estructural frente a otras regiones más comprometidas con la red local de servicios sociales.
El informe reconoce expresamente a Fuenlabrada como ejemplo de gestión local comprometida con el bienestar de sus vecinos, destacando su capacidad para mantener una inversión social elevada y sostenida en el tiempo. Un modelo que, según el Ayuntamiento, refleja una apuesta política clara y un compromiso con las necesidades reales de la población, en un contexto regional en el que muchos consistorios carecen de medios suficientes para afrontar los desafíos sociales más básicos.