La huerta de Aranjuez vende a domicilio para tratar de superar la crisis

La huerta de Aranjuez vende a domicilio para tratar de superar la crisis

Los agricultores de Aranjuez están impulsando la venta a domicilio de productos como los espárragos y los fresones para tratar de darles salida ante el cierre de restaurantes y paliar una temporada que auguran que va a ser "catastrófica" por la crisis del coronavirus.

Ante el cierre de los restaurantes, que son los principales consumidores de las verduras y hortalizas de la huerta de Aranjuez, los agricultores están tratando de suplir los sistemas tradicionales de venta por el reparto a domicilio, recibiendo los pedidos a través de WhastApp.

"Estamos haciendo reparto a domicilio porque buena parte de nuestra producción la movía la restauración de Aranjuez y de Madrid y ahora está cerrada", explica Fernando Alcázar, que cultiva siete hectáreas de terreno en el entorno del Real Cortijo de San Isidro, un espacio habitual para la venta directa de los productos que "ahora no se consumen en los restaurantes".

La huerta de Aranjuez se basa en un sistema de economía circular, ya que prima la calidad sobre las grandes cantidades de producción, llevando directamente las verduras del campo a la mesa de los consumidores y de los restaurantes.

Alcázar solía vender de forma directa el 60 % de su producción de espárragos, unos 2.500 kilos, y hasta un 80 % su producción de fresón: "Ahora no sale nada ni para Madrid, ni para la restauración ni para la venta directa, con lo que tenemos un excedente de producción importante", señala, apuntando a que en el sistema de venta a domicilio "la demanda está muy por debajo de la producción".

"Hay clientes fieles y que, en vez de venir aquí, lo piden para que se lo llevemos, pero en general el consumo está siendo bajo", se queja Alcázar, que señala que ya hay agricultores que "han arado parte de la producción de espárragos porque, antes de tirarlos, prefieren no gastar en mano de obra para recolectarlo".

Este agricultor ribereño explica que los costes de su producción son más caros que los de las grandes explotaciones, donde todo está mecanizado, y no se atreve aún a calcular las pérdidas de la temporada, porque "todavía queda bastante campaña, pero va a ser catastrófica", advierte.

"Somos uno de los sectores activos durante el estado de alarma y estamos sin derecho a ayudas", denuncia.

Entre 20.000 y 30.000 euros calcula sus pérdidas para esta campaña otro agricultor de Aranjuez, Luis Miguel Peñafiel, que cuenta  que "el campo no para de producir, porque está haciendo muy buen tiempo" y no tienen salida para productos como la alcachofa o el espárrago, que "hay que cortarlos a diario".

Durante estos primeros días del mes de abril, Peñafiel está cosechando unos 150 kilos diarios de espárragos, 100 kilos de alcachofas y 50 de habas tiernas. "Tengo para coger 2.000 lechugas porque ya se están espigando", lamenta este agricultor, que suele distribuir su producción entre "cinco restaurantes fijos y otros veinte esporádicos" de Aranjuez y de Madrid.

Dice Peñafiel, que también recoge pedidos a domicilio a través del móvil, que buena parte de sus cosechas se venden en el portalón de su casa, que está abierto durante estos días, aunque "ahora está todo parado, se vende muy poco", reconoce.

Roberto Navidades regenta un restaurante en Aranjuez y es vocal de la asociación ribereña de hosteleros AHERO: "Sin exagerar, estábamos gastando unos 20 kilos de espárragos semanales y algo similar de alcachofa y de habas", dice al teléfono, mostrándose "comprensivo" con la situación de los agricultores ribereños.

En la línea de Navidades hay otros cinco restaurantes en Aranjuez, "es fácil que a la semana gastemos entre 200 y 300 kilos de verdura", que se prepara y se sirve de muy diversas maneras: las alcachofas confitadas, los espárragos fritos con salmorejo, las habas con carabinero y huevo o los guisantes salteados con arroz y con morcilla.

"Toda se vendía. Es como los restaurantes de la costa, que pueden comprar los boquerones que les dé la gana porque los van a vender todos", recuerda Navidades, que suele enviar espárragos de Aranjuez a otros restaurantes amigos en Málaga o en Madrid y que hoy, en pleno estado de alarma y por culpa del coroanvirus, también están cerrados. "Es un pena", concluye.