Rubiales será juzgado por la Audiencia Nacional en febrero

Rubiales será juzgado por la Audiencia Nacional en febrero

A partir del 3 de febrero de 2025 y hasta el 19 del mismo mes, la Audiencia Nacional juzgará a Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de fútbol (RFEF), por el beso en la boca que le dio a la jugadora de la Selección Española, Jenni Hermoso, tras la consecución del Mundial en Sídney (Australia).

La vista oral se llevará a cabo en la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares y se prevé que durará 11 días. El caso será tratado por el magistrado del Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional debido a la gravedad de los delitos imputados.

Además de Rubiales, también serán juzgados el exseleccionador femenino Jorge Vilda, el exdirector deportivo de la selección Albert Luque y el exresponsable de Marketing Rubén Rivera. Estos últimos están acusados de supuestas coacciones a Hermoso y su entorno tras el incidente del beso.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicita una pena de 2 años y 6 meses para Rubiales por un delito de agresión sexual y otro de coacciones.

Unilateral y sorpresiva

El juez instructor, Francisco de Jorge, propuso juzgar a Rubiales tras considerar que el beso "no fue consentido" y que el exdirigente actuó de forma "unilateral y sorpresiva". De Jorge también señaló que las presiones a Hermoso le causaron una situación de ansiedad e intenso estrés.

El juez explicaba que existió "una acción concertada de los tres" procesados -Vilda, Luque y Rivera- para "doblegar la voluntad de Hermoso" y conseguir que accediera a grabar un vídeo afirmando que el beso había sido consentido.

En cuanto al beso, el magistrado aseguró que "la finalidad erótica o no" y "el estado de euforia y agitación" tras el triunfo deportivo "deberán valorarse en el juicio oral y público".

El momento del beso

El auto del juez relata los hechos ocurridos el 20 de agosto de 2023 en Sídney, durante la entrega de medallas a las jugadoras de la selección española. Hermoso recibió el saludo y felicitación de Rubiales, quien sujetó su cabeza con ambas manos y, "de manera sorpresiva e inesperada", le dio un beso en los labios. Hermoso, desconcertada, no tuvo tiempo de reaccionar.

Con el paso del tiempo, el malestar de Hermoso aumentó debido a las presiones de Rubiales y su entorno para que afirmase públicamente que el beso había sido consentido. En el vuelo de regreso a España, Rubiales trató de conseguir que Hermoso hiciera una declaración pública junto a él, a lo que la jugadora se negó.

Presiones para exculpar a Rubiales

Una vez en España, Rubén Rivera, encargado de la logística del viaje de la selección a Ibiza, pidió repetidamente a Hermoso que hablara con el responsable de integridad de la entidad para exculpar a Rubiales. A pesar de la negativa de Hermoso, Rivera insistió en su petición, incluso recurriendo a una amiga de Hermoso para convencerla.

Rivera continuó presionando a Hermoso, contactando también a través de WhatsApp y de forma personal. Finalmente, Luque envió un mensaje a la amiga de Hermoso, deseándole que se encuentre sola en la vida y expresando su enfado.

El magistrado concluyó que "las presiones a las que se sometió a la jugadora crearon en Hermoso una situación de ansiedad e intenso estrés".