El centrocampista argentino jugará este miércoles ante el Crystal Palace su último partido con el conjunto franjirrojo.
Óscar Trejo se presenta este miércoles en la final de la Conference League ante el Crystal Palace con el peso de una despedida. Para el centrocampista argentino, este encuentro representa mucho más que un partido: es su último duelo con el Rayo Vallecano, el cierre de una etapa que describe como un regalo inesperado.
En la rueda de prensa previa al encuentro, Trejo reconoció que el vestuario deberá gestionar las emociones, los nervios y los miedos propios de una final, aunque insistió en que la prioridad es disfrutar de una cita pensada tanto para los jugadores como para la afición desplazada y para quienes desean una victoria rayista.
"Sobre todo agradecer a cada compañero el momento y el tiempo que han tenido conmigo, de cada uno me llevo lo mejor, del míster igual y de su cuerpo técnico. Las emociones van a aparecer, los miedos, los nervios para mañana, pero es un día para disfrutarlo, no sólo nosotros sino toda la gente que haya venido, el esfuerzo que ha hecho, descomunal. Sabemos a lo largo de todo el año lo que ha surgido y ojalá que podamos hacer feliz a mucha gente y a gran parte de España que quiere que ganemos", declaró Óscar Trejo.
El capitán rayista caracterizó al equipo como "un grupo de amigos", un grupo que tendrá la oportunidad de competir en un escenario que calificó de mágico y soñado para el conjunto franjirrojo. El camino hasta aquí comenzó entre julio y agosto, cuando la incertidumbre sobre el alcance de la aventura europea era total.
"Es verdad que el proceso y el camino ha sido duro, pero cuando ha empezado la aventura en julio o en agosto todos decíamos a ver hasta dónde dura y por suerte podemos decir que ha durado. Hasta el último día lo hemos disfrutado y ahora a salir con todo y poder disfrutar al máximo hasta este último día", añadió Trejo, quien subrayó el valor del recorrido realizado por el equipo hasta llegar a esta final.
Para el futbolista argentino, esta final conecta con su trayectoria personal y con la ilusión que arrastra desde la infancia. A los 38 años, la posibilidad de jugar una final europea representa un hito que jamás imaginó. "Si nos remontamos a nuestra niñez, quién me iba a decir a mí que con 38 años estaría jugando una final europea, así que es un regalo, como siempre he dicho, haber conocido este club, haber conocido a mucha gente espectacular, técnicos también, y creo que me voy como una persona también excepcional tanto en lo humano como en lo profesional", afirmó el centrocampista.
Trejo también dedicó palabras de reconocimiento a Íñigo Pérez y expresó su deseo de que la plantilla pueda ofrecerle aquello que merece por el tiempo que dedica al grupo durante la semana y por la información que traslada para facilitar el trabajo de los futbolistas en cada encuentro.
"Nos da toda la información necesaria para poder simplificar todo nuestro trabajo cuando juguemos, así que por los compañeros, por los amigos, por toda la gente que se ha quedado en Vallecas, por muchos compañeros que darían la vida por estar en el lugar que estoy yo, lo trato de disfrutar. Juegue o no juegue es un regalo el poder vivir lo que voy a vivir", sentenció Trejo.
Álvaro García también compareció ante los medios y trasladó una perspectiva similar. Al recordar al niño que jugaba al fútbol, aseguró que "el niño ese estaría flipando y loco de contento" ante la posibilidad de disputar una final europea, una situación que considera única y ligada al disfrute del proceso vivido por el equipo.
""Es algo que nadie piensa cuando eres pequeño, que quieres disfrutar, jugar con tus amigos y en ningún momento piensas que vas a ser profesional, imagínate jugar una final europea. Creo que es único y que nos va a hacer muy felices, sobre todo disfrutar el proceso, que eso es importante"", subrayó Álvaro García.