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“Diario de un vacío”, libro sobre soledad y más soledad 

“Diario de un vacío”, libro sobre soledad y más soledad 

Osamu Dazai es, en realidad, el pseudónimo de un escritor japonés ya muerto desde 1948. Los entendidos dicen que fue uno de esos autores importantes que condicionan a las generaciones posteriores. Parece ser que respondía muy bien al mito del genio artista maldito, que acaba suicidándose después de vivir una vida a la vez erudita y psicótica (hay quien lo mete en el mismo saco que Sylvia Plath). De cualquier modo, sí consiguió distinguirse en la literatura nipona: tiene una condecoración literaria con su nombre.





El premio Dazai Osamu es un premio literario que ofrece la editorial japonesa Chikuma Shobō junto al ayuntamiento municipal de Mitaza, en Tokio. Cada año se encargan de reconocer la narración de algún autor debutante. En especial, hacen su selección entre los escritos inéditos, destacables y cortos; en vida, Osamu estuvo en la categoría de personas que piensan que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Lo interesante es saber que el pasado año 2020 la escritora y editora Emi Yagi (1988) se hizo con el millón de yenes que acompañan este galardón por su primera novela “Diario de un vacío” (Temas de hoy, 2022). El libro (corto, no llega a las 200 páginas) tuvo éxito y se publicó en varias lenguas. Este año ha sido traducido al español.

Quien lea el libro encontrará la voz de una protagonista, Shibata, que vive su treintena sin pena ni gloria hasta que un día decide que está embarazada. En realidad, está un poco harta de sus compañeros de trabajo e improvisa un poco la mentira. Treinta y nueve semanas le alcanzan para gestar un bebé y hacer un diario de su falso embarazo. Atravesar el recorrido temporal hacia un supuesto parto le da la oportunidad de salir antes de la oficina. De pronto, atesora suficiente tiempo libre para encontrar una sociedad de la que ya formaba parte y no se acordaba. Lo que encuentra el lector es ese tiempo transformado en observación y reflexión sobre la sociedad desde la perspectiva de Shibata.

Es una de esas historias al ritmo japonés: lenta y ágil sobre la historia de soledad de Shibata (es aquí donde se encuentra la relación entre Osamu, Plath y Yagi). Es apto para los lectores con alergia al optimismo extremo ya que aquí no hay rastro de él. Es la lectura indicada para regodearse en el abismo de vitalidad de cualquier oficinista, si eso no es suficiente para el ánimo siempre quedará leer el precio de la gasolina. Una narración que se encuentra entre el límite entre una mismísima paranoia o un mensaje intencionado de gran profundidad que puede desenredar quién se sienta con fuerzas. Desde aquí, se desean ánimos para el lector ya embarcado que tendrá que escoger entre leerse páginas de vasta reflexión sobre la sociedad japonesa o una lectura superficial para su tarde de playa en Benidorm.