JBL celebra 80 años de innovación en el sonido

JBL celebra 80 años de innovación en el sonido

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La compañía ha repasado en Ámsterdam su trayectoria, desde los primeros sistemas de audio para cine hasta sus actuales altavoces y auriculares inalámbricos.

JBL ha alcanzado ocho décadas como una de las marcas más influyentes del sector del audio, con una trayectoria definida por tecnologías que han transformado la forma de crear y escuchar sonido, desde los primeros sistemas cinematográficos hasta los actuales altavoces y auriculares inalámbricos.

La compañía, subsidiaria de Harman, ha conmemorado su 80 aniversario en Ámsterdam, en el Club JBL, su sede central europea. Para la ocasión, ha organizado una experiencia inmersiva que recorre su historia desde los años 40 hasta hoy.

La iniciativa, denominada Playback Gallery, funciona como un museo itinerante que recorrerá el mundo durante este año. El recorrido comienza con la fundación oficial de JBL en octubre de 1946, aunque sus raíces se remontan a 1927, cuando el ingeniero James B. Lansing comenzó a fabricar altavoces para radios en Los Ángeles.

Desde sus orígenes, la marca ha estado ligada al cine sonoro. A comienzos de los años 30, Lansing se unió al equipo de ingenieros de Metro-Goldwyn-Mayer en 1934 para crear el primer sistema de audio cinematográfico de dos vías, conocido como Shearer Horn.

En ese contexto de innovación constante, James B. Lansing fundó JBL en 1946, acrónimo de James B. Lansing Sound Incorporated. El propósito de la compañía era desarrollar tecnologías de sonido profesional y adaptarlas también al mercado doméstico.

Uno de los primeros ejemplos de esa estrategia de adaptación fue el Lansing Iconic, lanzado en los años 30 como una versión reducida de los altavoces cinematográficos destinada a estudios de grabación. En 1937 también se comercializó para el hogar bajo el nombre de Lansing Iconic Salon, incluso antes de la creación oficial de JBL.

El nacimiento de la marca quedó marcado por el D130, presentado en 1946. Este altavoz de 15 pulgadas, incluido como pieza central en la exposición, permitía su uso tanto en salas de cine como en entornos musicales y equipos domésticos, y fue pionero por su sonido de alta fidelidad.

En 1957, JBL lanzó otra de sus creaciones clave para llevar la música al hogar: el Paragon. Se trataba de un equipo estereofónico con forma de mueble de salón, concebido como objeto de lujo con un precio aproximado de 2.200 dólares. Fue utilizado por personalidades como Frank Sinatra y el presidente estadounidense Richard Nixon, y solo se produjeron mil unidades entre 1957 y 1983.

La exposición también incluye el Lancer 99, de 1964, considerado un hito importante en la evolución de la compañía hacia los altavoces autoamplificados modernos. A finales de esa década destacó asimismo el JBL 4320, inicialmente denominado D50SMS7, que se consolidó como monitor de referencia en salas de grabación durante los años 60.

Durante los años 70, uno de los grandes protagonistas fue el JBL L100, evolución del monitor de estudio JBL 4310 y presentado al público en 1971. Este modelo se distinguió por incorporar por primera vez un diseño llamativo en un altavoz, con una rejilla central de material similar a goma espuma en color naranja, frente al predominio del negro en los equipos de la época.

El L100 tenía un precio de 550 dólares, pero se convirtió en el “mejor altavoz de alta fidelidad de la década” y en un referente del sonido del rock and roll de la costa oeste de Los Ángeles. Solo en los años 70 se vendieron 125.000 pares.

En los años 80 y 90, JBL continuó sumando modelos destacados, como el 250Ti, presentado en 1982 como un altavoz de 14 pulgadas y renovado en 1985 con una versión equipada con cúpula de titanio. Este altavoz de torre triangular se mantuvo durante los 90 y volvió a presentarse en 1998 como 250Ti Jubilee.

Ese mismo año, la compañía lanzó su primer altavoz portátil, el JBL Harmony, que incorporaba batería, reproductor de CD y radio AM/FM.

Con la llegada de la música digital y la conexión Bluetooth, JBL volvió a reinventarse para adaptarse a los nuevos hábitos de escucha. En 2004 lanzó el On Stage, un altavoz con conector de 30 pines diseñado para el iPod de Apple, que permitía conectar directamente el dispositivo y reproducir música en cualquier espacio.

En 2010 llegó el OnBeat Xtreme, el primer altavoz JBL con conexión Bluetooth y funcionamiento portátil gracias a su operación con cuatro pilas AAA. Dos años después nació la familia JBL Flip, que hoy cuenta con siete ediciones y más de 14 años de desarrollo continuo.

En la actualidad, JBL mantiene una amplia gama de productos que abarca auriculares inalámbricos, altavoces para exteriores, equipos portátiles para el hogar y dispositivos para fiestas. Durante el evento en Ámsterdam, la compañía presentó también sus novedades para 2026, como los PartyBox 330 y 130, los nuevos auriculares de diadema JBL Live y los JBL Live 4 en distintos formatos.

La marca ha vinculado su trayectoria a momentos culturales de gran relevancia, como los festivales Woodstock de Nueva York o Tomorrowland, y ha sido reconocida con premios como el Óscar por sus logros en ingeniería del sonido.

Hoy, JBL continúa siendo una referencia tanto en el consumo doméstico como en el ámbito profesional. Sus dispositivos JBL Professional equipan más del 40% de los cines a nivel mundial, además de estadios, estudios de grabación y salas de conciertos.

“Durante 80 años, el legado de ingeniería de JBL ha sido el punto de referencia en materia de audio de alta fidelidad, y ese estándar sigue vivo en todos los productos JBL que se fabrican hoy en día”, ha afirmado Dave Rogers, presidente de la división Lifestyle de Harman.

De cara al futuro, JBL aspira a seguir moldeando el sonido con tecnologías de vanguardia como el audio espacial, los paisajes sonoros adaptativos y las experiencias auditivas inmersivas.