El fenómeno, impulsado por apps y wearables, puede provocar ansiedad, insomnio y un peor descanso.
Dormir bien se ha convertido en una obsesión para muchas personas. En los últimos años, los especialistas detectan un aumento de casos de ortosomnia, una preocupación excesiva por lograr un sueño “perfecto”.
Este trastorno, aún no reconocido oficialmente, combina el deseo de optimizar el descanso con el control constante de datos. Muchos usuarios revisan cada mañana las métricas que registran relojes inteligentes o aplicaciones móviles.
El término une “ortho” (correcto) y “somnia” (sueño). Describe una conducta obsesiva por mejorar todos los parámetros del descanso.
Los pacientes buscan dormir más horas y alcanzar fases profundas ideales. Para ello, siguen rutinas estrictas y analizan continuamente sus resultados.
Sin embargo, estos dispositivos no ofrecen datos clínicos fiables. Según expertos del Hospital La Paz, pueden medir el tiempo de sueño, pero no su calidad real.
Cuando dormir bien se convierte en un problema
La obsesión genera el efecto contrario al deseado. Muchas personas entran en un círculo de preocupación que deriva en insomnio.
Revisar constantemente los datos aumenta la ansiedad. Esto eleva el cortisol, la hormona del estrés, y dificulta conciliar el sueño.
Como consecuencia, aparecen síntomas como cansancio, irritabilidad o falta de concentración. Incluso durmiendo suficientes horas, el descanso resulta insuficiente.
En redes sociales se ha popularizado el término “sleepmaxxing”. Consiste en intentar maximizar el descanso mediante rutinas, gadgets o suplementos.
Algunas prácticas son razonables, como mantener horarios regulares. Otras, en cambio, carecen de base científica y pueden resultar perjudiciales.
Los expertos advierten de que el problema no es cuidar el sueño, sino obsesionarse con él.
Los médicos aconsejan no centrarse en métricas exactas. Lo importante es la sensación general de descanso.
También recuerdan que la calidad del sueño solo puede evaluarse con estudios clínicos específicos.
En caso de problemas persistentes, recomiendan acudir a un especialista y evitar la autoevaluación constante.