Cuatro de cada diez adultos presentan riesgo renal

Cuatro de cada diez adultos presentan riesgo renal

Un análisis realizado por el Servicio de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra ha detectado que cerca del 40% de 2.400 adultos aparentemente sanos presenta un riesgo moderado o alto de desarrollar enfermedad renal crónica (ERC). El estudio señala además que este riesgo se observa especialmente entre personas menores de 40 años.

La investigación, desarrollada en colaboración con el Laboratorio de Bioquímica, concluye que, aunque el 62% de los participantes fue clasificado como de bajo riesgo, cuatro de cada diez mostraban signos iniciales de daño renal sin haber sido diagnosticados previamente.

Una enfermedad silenciosa

La directora del Servicio de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra, la doctora Nuria García, ha advertido de que la enfermedad renal crónica suele pasar desapercibida en sus primeras fases.

Según ha explicado, “la enfermedad renal crónica es silenciosa. En Europa, más del 90% de los casos pasan desapercibidos en sus fases iniciales”. Este retraso en el diagnóstico dificulta aplicar medidas eficaces para frenar su progresión y aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

La ERC mantiene una estrecha relación con enfermedades frecuentes como la diabetes, la hipertensión, la obesidad o las patologías cardiovasculares. Su presencia puede agravar el pronóstico de los pacientes y elevar el riesgo de mortalidad.

La obesidad como factor clave

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la relación entre obesidad y riesgo de enfermedad renal. Los investigadores han observado que el índice de masa corporal se asocia de forma independiente con una mayor probabilidad de progresión de la enfermedad.

En este sentido, los jóvenes con obesidad han sido el grupo en el que con mayor frecuencia se han detectado señales de alerta, como la hiperfiltración renal o la presencia de proteínas en la orina por encima de los niveles considerados normales.

Según los especialistas, estos indicadores pueden reflejar alteraciones tempranas en el funcionamiento del riñón incluso antes de que aparezcan síntomas.

La importancia de la detección precoz

Los resultados del estudio sugieren que el deterioro renal puede comenzar antes de lo que se suele reconocer, lo que refuerza la necesidad de revisar las estrategias de detección precoz.

Los expertos recuerdan que los riñones desempeñan funciones esenciales para el organismo, como la eliminación de sustancias de desecho, la regulación de la presión arterial, el mantenimiento del equilibrio químico de la sangre o la producción de glóbulos rojos y la activación de la vitamina D.

La Organización Mundial de la Salud considera la enfermedad renal crónica una amenaza para la salud global. Según sus estimaciones, afecta aproximadamente al 15% de la población mundial y podría convertirse en la quinta causa de muerte en el mundo para el año 2050.