El Papa pide abandonar las armas y reclama una paz basada en el diálogo ante 50.000 fieles en el Vaticano.
El Papa León XIV ha presidido su primera Misa de Resurrección como Pontífice con un mensaje claro: la paz no puede imponerse por la fuerza. Desde la Basílica de San Pedro, ha denunciado la “globalización de la indiferencia” ante las víctimas de los conflictos.
Ante unos 50.000 fieles, el Papa ha instado a quienes empuñan armas a abandonarlas. Ha defendido una paz basada en el diálogo y el encuentro.
Durante la bendición Urbi et Orbi, León XIV ha advertido del riesgo de normalizar la violencia. Ha lamentado que la sociedad se esté acostumbrando a la muerte de miles de personas.
El Pontífice ha insistido en que la paz cristiana no consiste solo en silenciar las armas. A su juicio, debe transformar el corazón de las personas.
También ha anunciado una vigilia de oración por la paz el próximo 11 de abril en el Vaticano.
En su homilía, el Papa ha señalado que la Resurrección es una respuesta al sufrimiento y la injusticia. Ha citado problemas como la guerra, la explotación de recursos y los abusos contra los más débiles.
León XIV ha animado a los fieles a llevar esperanza a un mundo marcado por la violencia. Ha recordado que “el mal no tiene la última palabra”.
El Pontífice también ha evocado las palabras de su predecesor, el Papa Francisco. Ha subrayado que la Resurrección no es un hecho del pasado, sino una fuerza viva.
Francisco falleció un día después de la Pascua de 2025. En su último mensaje, pidió el fin de las guerras y un desarme global.
León XIV ha retomado ese mensaje para insistir en la necesidad de construir un mundo sin conflictos.