Tesla dejará de fabricar los Model S y Model X

Tesla dejará de fabricar los Model S y Model X

Tesla dejará de fabricar el sedán Model S y el SUV Model X, según anunció el consejero delegado Elon Musk edurante la llamada de resultados trimestrales de la compañía.

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Musk explicó que las últimas unidades de ambos vehículos eléctricos se producirán el próximo trimestre y que la empresa mantendrá la asistencia a los propietarios actuales “for as long as people have the vehicles.”

“It’s time to basically bring the Model S and X programs to an end with an honorable discharge, because we’re really moving into a future that is based on autonomy,” afirmó. “So if you’re interested in buying a Model S and X, now would be the time to order it.”

Los dos modelos se ensamblan en la fábrica de Fremont, en California. Una vez concluya la producción, Tesla destinará ese mismo espacio a fabricar robots Optimus, de acuerdo con Musk. La producción del Cybertruck, que se fabrica en la planta de la compañía a las afueras de Austin, continuará.

“So that is slightly sad, but it’s… it is time to bring the S and X programs to an end,” añadió Musk.

Tesla lanzó el Model S en 2012 y se considera el primer coche que hizo que los vehículos eléctricos resultaran atractivos para un público amplio. El Model X fue el segundo gran programa de vehículo eléctrico de la empresa.

Aunque el Model S no fue el primer coche de Tesla —ese lugar corresponde al Roadster original—, sí fue el primero desarrollado desde cero por la compañía. Ese planteamiento permitió dejar atrás parte de los compromisos del Roadster y abrió el camino para que el Model S se convirtiera en uno de los primeros eléctricos de auténtico mercado masivo.

El sedán se presentó en 2012 con un precio base de 57.400 dólares. Incorporaba una batería situada en el suelo, lo que lo hacía más espacioso y mucho más dinámico de conducir que los pocos eléctricos disponibles entonces. Además, Tesla lo ofreció con varias capacidades de batería, de modo que los clientes podían pagar más para obtener mayor autonomía.

El coche tuvo una acogida inmediata: Tesla reunió más de 10.000 reservas antes de que comenzaran las primeras entregas, en junio de ese año. En 2013, fue elegido coche del año por MotorTrend, por delante de los mejores modelos de gasolina de todo el mundo.

“At its core, the Tesla Model S is simply a damned good car you happen to plug in to refuel,” escribió MotorTrend.

Con el paso de los años, Tesla fue introduciendo cambios en el Model S. Ajustó las opciones de batería y, en un momento dado, llegó a ofrecer paquetes de mayor capacidad con autonomía limitada por software, con la intención de impulsar una lógica de “compra ahora y paga después”.

El Model S también fue el primer Tesla en incorporar el “Ludicrous Mode”, que permitía acelerar de 0 a 60 millas por hora en 2,8 segundos. La función resultó llamativa y se convirtió en una de las herramientas de marketing boca a boca más potentes de la marca.

La compañía siguió mejorando el modelo, con una autonomía líder en la industria —que aún supera a la de la mayoría de eléctricos— y una actualización general del exterior y el interior en 2021. Para entonces, sin embargo, el crecimiento de Tesla se había disparado gracias al Model 3 y al Model Y, mucho más asequibles.

El recorrido del Model X fue más complejo. Se mostró por primera vez antes del lanzamiento del Model S en 2012, pero no llegó a las calles hasta 2015. Lo hizo con unas puertas traseras “Falcon Wing” que se elevaban y facilitaban el acceso al vehículo.

Con todo, esas puertas —y el conjunto del SUV— resultaron difíciles de fabricar a escala con una calidad fiable a lo largo de los años. Musk terminó por describirlo como el “Fabergé of cars”, en referencia tanto a su enfoque de lujo como a su fragilidad.

El Model X mantuvo unas ventas razonables junto al Model S y también recibió una actualización importante en 2021. No obstante, la nueva versión volvió a sufrir problemas de producción, y Musk reconoció a comienzos de 2022 que Tesla se equivocó al detener la fabricación antes de que el Model X rediseñado estuviera listo para producirse a escala.

Tesla siempre planteó que sus modelos más asequibles —el sedán Model 3 y el SUV Model Y— superaran ampliamente en ventas a sus predecesores. Aun así, en los últimos años las ventas del Model S y del Model X se han estancado, pese a las actualizaciones interiores y exteriores. En paralelo, Tesla ha afrontado una competencia creciente en el segmento de eléctricos de lujo por parte de fabricantes tradicionales y de nuevas marcas como Rivian y Lucid Motors.

En 2019, el propio Musk afirmó que Tesla seguía fabricando estos vehículos “niche” más por “sentimental reasons than anything else.” “They are really of minor importance to our future,” dijo entonces.

En ese momento, Tesla aún vendía decenas de miles de unidades del Model S y del Model X por trimestre. Sin embargo, la compañía ya tenía en el horizonte su primer modelo realmente nuevo: el Cybertruck.

Presentado en 2019, el Cybertruck llegó acompañado de grandes planes: la empresa aseguró que vendería una versión base por 40.000 dólares y que fabricaría 250.000 unidades al año. Los retrasos derivados de la pandemia de Covid, junto con el diseño complejo del vehículo, hicieron que su llegada al mercado se produjera mucho más tarde de lo previsto.

Cuando finalmente salió a la carretera, el Cybertruck fracasó, aunque Tesla ha seguido respaldándolo públicamente, también durante la llamada de resultados del miércoles. No se materializó un supuesto retraso de 2 millones de pedidos, ni tampoco el precio base de 40.000 dólares. Desde entonces, a la compañía le ha costado vender siquiera unos pocos miles por trimestre.

Ese tropiezo del Cybertruck probablemente dio margen al Model S y al Model X. Por un lado, ambos modelos ayudaron a compensar ligeramente la mala aceptación de la camioneta; por otro, Tesla agrupó los tres vehículos como “other models” al informar de las ventas trimestrales, lo que dificultó medir con precisión el desempeño del Cybertruck.

Según Musk, Tesla es ahora una empresa centrada en resolver la autonomía en los coches y en los robots, y ese giro es, aparentemente, lo que ha terminado por sentenciar al Model S y al Model X.

Puede que hace siete años fueran de “minor importance” para el futuro de Tesla, pero siempre serán esenciales para sus primeros años y para la construcción de la figura de Musk como empresario ultrarrico que hoy proyecta su influencia sobre la sociedad moderna.