El misterio de las galaxias lenticulares

El misterio de las galaxias lenticulares

El origen de las galaxias lenticulares -con disco pero sin patrón espiral- sigue siendo un misterio para los astrofísicos, que en un nuevo trabajo apuntan a que las más masivas pudieron formarse mediante fusiones con otras galaxias.

Los resultados de esta investigación, dirigida por científicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y planteada a partir de simulaciones numéricas, se publican en la revista Astronomy & Astrophysics.

Existe cierta controversia sobre cómo se formaron las galaxias lenticulares, un tipo considerado intermedio entre las espirales y las elípticas, ya que cuentan con disco galáctico, como las primeras, pero carecen de formación estelar y brazos espirales, como ocurre con las últimas, según ha informado la UCM en una nota de prensa.

Hasta ahora, algunas hipótesis descartaban que pudieran originarse por violentas fusiones de dos galaxias porque eso dañaría el frágil disco central con el que cuentan, pero este nuevo estudio refuta estos planteamientos.

"A través de diferentes simulaciones hemos observado la posibilidad de que pudieran formarse a partir de la fusión de otras galaxias", ha detallado Alejandro Borlaff, investigador del departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera de la UCM y uno de los autores del estudio.

Para Borlaff, "resulta curioso que estructuras de disco tan delicadas como las que observamos en estas galaxias hayan resultado de un proceso tan violento como una fusión".

Para llegar a estas conclusiones, los científicos utilizaron la base de datos GalMer del proyecto Horizon, en la que se simulan miles de choques galácticos, en función de parámetros como la masa, la órbita, la velocidad y el tipo morfológico de las galaxias progenitoras, y analizaron los remanentes resultantes de estos choques.

En este estudio también participaron investigadores del CSIC, la Universidad de la Laguna, el Instituto de Astrofísica de Canarias, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Max-Planck (Alemania).