Millones de jugadores civiles han contribuido sin saberlo al entrenamiento de sistemas de navegación para drones militares.
Los usuarios de Pokémon Go han proporcionado, sin conocimiento de ello, datos cruciales para el desarrollo de armamento avanzado. Una investigación del medio neerlandés Trouw ha revelado que las grabaciones de calles capturadas por los jugadores civiles sirvieron para entrenar el sistema de navegación de drones y vehículos militares de Vantor, una empresa de inteligencia espacial que actúa como contratista estratégico del Gobierno estadounidense.
El flujo de información se canalizó mediante un acuerdo comercial suscrito en diciembre de 2025 entre Vantor y Niantic Spatial, la división tecnológica escindida del negocio de videojuegos. A través de esta alianza, el contratista de defensa accedió a un modelo geoespacial de gran escala que funciona como un mapa digital tridimensional. Este sistema de Inteligencia Artificial permite que los vehículos autónomos se orienten con precisión extrema en escenarios de combate real donde la señal GPS tradicional no opera o ha sido bloqueada por el adversario.
Desde la perspectiva de la competencia tecnológica y la innovación de software, el mapa digital se construyó a partir de más de 30.000 millones de imágenes y vídeos urbanos que usuarios de Pokémon Go y de la aplicación Scaniverse cargaron globalmente en los servidores. Desde 2021, la aplicación móvil incentivaba a sus usuarios mediante misiones diarias que consistían en escanear con la cámara del teléfono puntos de interés público —estatuas, plazas, fuentes— a cambio de recompensas virtuales dentro del juego. La comunidad de jugadores en Reddit ha confirmado que esta función ha sido cancelada de forma definitiva.
Ante la controversia generada, un portavoz oficial de Niantic Spatial ha respondido a las críticas afirmando que la compañía siempre ha mantenido transparencia máxima en sus directrices de privacidad vigentes desde 2019. Según la empresa, los algoritmos militares únicamente han aprendido a reconocer espacios físicos mediante modelos base y no existe acceso directo de la inteligencia estadounidense a los vídeos originales de los ciudadanos.
Este caso ilustra la complejidad regulatoria de las denominadas tecnologías de doble uso conforme al Arreglo de Wassenaar. Este tratado internacional riguroso, suscrito por más de 40 países de la Unión Europea y la OTAN, define jurídicamente los programas informáticos que, aunque fueron creados originalmente con fines comerciales o de entretenimiento civil, poseen potencial técnico para su explotación inmediata en defensa y seguridad nacional militar.