El ser humano regresará a la Luna con el programa Artemis, más de medio siglo después del fin de las misiones Apolo, con el objetivo de establecer una presencia sostenida en el satélite y preparar futuras expediciones a Marte.
La misión Artemis II, cuyo lanzamiento está previsto para marzo de 2026, será la primera misión tripulada del programa y llevará a cuatro astronautas en un viaje alrededor de la Luna: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto al canadiense Jeremy Hansen. Será la primera vez que una mujer, una persona negra y un astronauta no estadounidense participen en una misión lunar.
A diferencia del programa Apolo, la NASA pretende desarrollar una infraestructura permanente en órbita lunar, conocida como Gateway, diseñada para operar durante al menos quince años. Esta estrategia busca permitir estancias prolongadas, facilitar la investigación y avanzar en la explotación de recursos como el hielo de agua detectado en el polo sur lunar.
Según explicó Guillermo González, jefe de producción de los módulos de servicio europeos de la nave Orión de la Agencia Espacial Europea (ESA), el programa Artemis se apoya en un gran esfuerzo internacional y combina misiones tripuladas con robots y vehículos exploradores, abriendo la puerta a una futura economía lunar.
Durante la misión, la nave Orión será lanzada desde el Centro Espacial Kennedy en Florida mediante el cohete SLS, realizará varias órbitas alrededor de la Tierra y emprenderá un viaje de cuatro días hasta la Luna. Tras sobrevolarla, alcanzará una trayectoria que la llevará a más de 7.500 kilómetros más allá del satélite antes de regresar a la Tierra. La misión tendrá una duración aproximada de diez días.
Europa desempeña un papel clave en Artemis mediante la ESA, que ha desarrollado parte esencial de la nave Orión, concretamente el Módulo de Servicio Europeo, encargado de proporcionar propulsión, energía y soporte vital durante el viaje. La cápsula donde viajan los astronautas será la única parte recuperable tras el regreso.