Los astronautas de la misión Artemis II han llegado a la cara oculta de la Luna en un hito significativo para la exploración espacial.
En la madrugada de este martes, los astronautas de la misión Artemis II alcanzaron la cara oculta de la Luna, marcando el sexto día de su misión. El cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) despegó el pasado jueves desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida. La nave espacial Orion logró su máximo acercamiento a la Luna, a una distancia de 6.530 kilómetros, y poco después alcanzó su distancia máxima desde la Tierra, que fue de 406.772 kilómetros. De esta manera, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen, se convirtieron en los seres humanos que más lejos han estado de nuestro planeta.
Antes de perder la comunicación por radio, Victor Glover expresó: “Aunque estamos a punto de perder la comunicación por radio, seguiremos sintiendo vuestro cariño desde la Tierra. A todos vosotros, allá abajo en la Tierra y alrededor de ella, os queremos desde la Luna. Nos veremos al otro lado”. Esta interrupción de las comunicaciones, que durará aproximadamente cuarenta minutos, se produce al pasar por detrás de la Luna.
Los cuatro astronautas están a bordo de la nave espacial Orion, que será su hogar durante un viaje de aproximadamente 1,1 millones de kilómetros y diez días. En la nave, viven y trabajan en el módulo de tripulación, mientras que el módulo de servicio proporciona los productos esenciales para su supervivencia, como agua potable, nitrógeno y oxígeno. La nave espacial orbitó la Tierra varias veces antes de iniciar un viaje de cuatro días hacia la Luna. Tras sobrevolar el satélite natural, la nave regresará a la Tierra diez días después del lanzamiento de la misión.
La cabina de la Orion tiene un volumen habitable de 9,34 metros cúbicos, lo que ofrece a la tripulación un espacio vital similar al de dos minivans. Este diseño proporciona casi un 60 por ciento más de espacio que los 5,95 metros cúbicos del módulo de mando del programa Apolo, que llevó al ser humano a la Luna en la década de los 60. Al regresar a la Tierra, la tripulación experimentará la reentrada a alta velocidad y temperatura a través de la atmósfera, antes de amerizar en el Océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde un equipo de recuperación de la NASA y del Departamento de Defensa los recibirá para llevarlos de vuelta a tierra firme.
Un día antes de sobrevolar la cara oculta de la Luna, durante el quinto día de la misión, los equipos de control en Houston y la tripulación de Artemis II realizaron una maniobra de corrección de trayectoria que duró 17,5 segundos, ajustando así la ruta de la nave espacial Orion hacia la Luna. En este mismo día, la tripulación completó un objetivo de prueba clave: el traje del Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orion (OCSS). Los cuatro astronautas llevaron a cabo una serie de pruebas que incluyeron ponerse y presurizar el traje, verificar si había fugas, simular el acceso a los asientos y evaluar su movilidad, así como su capacidad para comer y beber. Este traje es fundamental para proteger a los astronautas durante las fases dinámicas del vuelo y proporciona soporte vital en caso de despresurización de la cabina y para las operaciones de supervivencia tras el amerizaje.
Al finalizar la quinta jornada, la tripulación entró en la esfera de influencia de la Luna, donde la gravedad lunar se convirtió en la fuerza dominante que controla la trayectoria de Orion, un hito que preparaba el terreno para el vuelo alrededor de la cara oculta de la Luna, que se ha producido en la madrugada de este martes.