Hallan en la Sierra los fósiles más antiguos de Madrid

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Investigadores de la Universidad Complutense y del CSIC identifican restos marinos de hace 460 millones de años en Patones y El Atazar

Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha identificado en la Sierra Norte fósiles marinos del Ordovícico Medio con una antigüedad aproximada de 460 millones de años. Los hallazgos, localizados en afloramientos de pizarras paleozoicas situados en el entorno de Patones y El Atazar, constituyen los fósiles corporales más antiguos conocidos hasta ahora en la Comunidad de Madrid.

Los restos corresponden a distintos grupos de invertebrados marinos que poblaban esta región cuando el actual territorio madrileño estaba sumergido bajo antiguos océanos. Entre los especímenes identificados figuran trilobites, braquiópodos, moluscos y graptolitos, conservados en rocas marinas de extraordinaria antigüedad que forman parte del basamento geológico de la región.

Estas rocas permanecen ocultas en su mayor parte bajo materiales geológicos más recientes y solo afloran en determinados sectores del Sistema Central. Su preservación resulta excepcional porque han experimentado intensos procesos de deformación y metamorfismo durante sucesivas orogenias, lo que explica la extraordinaria rareza de encontrar fósiles en buen estado de conservación en ellas.

La investigación ha revisado toda la información paleontológica previa disponible sobre el Paleozoico de la Sierra Norte de Madrid y Guadalajara. El estudio aporta nuevos datos sobre la fauna marina que habitó este entorno hace cientos de millones de años y completa el conocimiento sobre los primeros registros fósiles conocidos en la región.

Estos restos constituyen los fósiles corporales más antiguos documentados en la Comunidad de Madrid, aunque su antigüedad es ligeramente posterior a unas icnitas, o huellas fósiles, atribuidas a artrópodos marinos y descubiertas hacia 1864 por el ingeniero y geólogo Casiano de Prado en Puebla de la Sierra. Aquellas huellas fósiles no han sido objeto de un estudio detallado desde su descubrimiento, por lo que el nuevo hallazgo en Patones y El Atazar permite ahora ampliar significativamente el registro paleontológico madrileño con restos corporales directos de animales marinos que vivieron durante el Ordovícico Medio.

En el trabajo han participado la paleontóloga Sara Romero, del Área de Paleontología de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid, y Juan Carlos Gutiérrez-Marco, investigador del Instituto de Geociencias, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Complutense.

Los resultados serán presentados durante la 80ª sesión científica de la Sociedad Geológica de España, que se celebrará este viernes. El estudio se publicará posteriormente en la revista científica Geogaceta junto con el resto de contribuciones presentadas en la reunión.