Pero ¿quién no conocía a Leire Diez?

Pero ¿quién no conocía a Leire Diez?

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Se nos va a pasar el positivo "efecto León XIV" y vamos a seguir hablando de Leire. Es una manera de corromper la dignidad de la palabra y de la política pero, seguramente, es la consecuencia de la sociedad que hemos creado y de la polìtica que nos han vendido.

Frente a los valores, la trascendencia y la dignidad, la chapuza nacional y la corrupción. Frente a la verdad, la mentira como herramienta (de fontanería, nunca mejor traído). Frente a la inteligencia, la torpeza.

Hace unos días, Emiliano García Page, la voz que clama en el desierto ético del socialismo, decía que no hay que pensar que los corruptos, los malvados y los golfos son siempre inteligentes, muy inteligentes. "Los departamentos de Recursos Humanos de los partidos fallan mucho". Hay corruptos torpes, muy torpes. Y por eso los pillan, añadía, con todas las pistas. Leire Diez ha declarado a El País que "soy una bocazas, me he llamado a mí misma bocazas muchas veces". No es sólo eso. Ahora se ha comprobado que tal vez no sea la mejor periodista del país, pero sí que lo escribía todo. Y que en ese "todo", están los nombres y los encuentros con medio país. Al menos con medio país socialista o pegado por fidelidad o por dependencia al socialismo. Y de esos apuntes y libretas (por los que no hay que descartar que el Ministerio de Cultura le de el Premio Nacional de Literatura o la proponga para el Cervantes), se derivan cuestiones que los jueces investigan y que pueden poner en apuros a ese medio país socialista con el que se relacionaba sin problemas.

Decenas de reuniones en Madrid con políticos, empresarios, policías... Entrada libre en Ferraz. No excluyan a nadie. No hay político, desde PS o el FGE hasta cualquiera que fuera o siga siendo algo en la polìtica y la empresa, por supuesto en el PSOE, que no figure en la libreta de Leire y todos, al parecer, la conocían bien aunque solo era una militante de base, una "periodista" que preparaba un libro de investigación. Más o menos como Koldo, que también era un investigador de negocios fáciles y un conseguidor de lo que se necesitara. Leire, con cargos, eso sí. Concejala en Vega de Pas, en Cantabria; en la campaña de Rubalcaba en primarias. Luego apoyó a Madina contra Sánchez y luego se hizo sanchista con carné. De ahí a responsable de comunicación en ENUSA y de ahí a directora de Relaciones Institucionales en Correos y controladora del voto telemático en las elecciones.

Y de ahí, es complejo fijar si fue antes o después, al fango y a la cloaca. Con el secretario de Organización del PSOE presuntamente al mando, con reuniones para buscar los trapos sucios de jueces, fiscales y policías, con la ayuda de abogados y empresarios de todo menos fiables. "Una militante de base con aires de grandeza, Antoñita la Fantástica", que "hacía la guerra por su cuenta", según el PSOE, pero que era recibida en Ferraz sin tener que pedir cita; por la directora general de la Guardia Civil para hablar de "sus cosas"; o con citas, dos al menos, en la Fiscalía General del Estado, relaciones con el Gobierno de Navarra o con empresas al borde de la ruina pero que podían ser salvadas por el Estado.

Una trama que utilizaba el aparato del partido para obtener información sobre jueces, fiscales y policías, tráfico de influencias y desmontar y obstaculizar los procesamientos judiciales y que todo indica que se puso en marcha el mismo día en que Pedro Sánchez se tomó un tiempo de reflexión para analizar los procesos contra su mujer y su hermano. Intentar desacreditar al coronel Balas, jefe del Departamento de Delincuencia Económica de la Guardia Civil, que investigaba estos casos, debió ser pura coincidencia.

Publicar no publicó nada, pero ofreció sus "exclusivas" a numerosos medios. A Leire no la echaron del PSOE ni el PSOE se ha querellado todavía contra ella. Pidió la baja voluntaria el 3 de junio de 2025. Y eso que ella lo ofrecía todo -pactos, acuerdos con la fiscalía, beneficios penitenciarios, pagos encubiertos, presuntos sobornos o intentos de presión- "en nombre del padre", fuera quien fuera el padre. No era nadie, pero todos la recibían, la escuchaban y ninguno informaba al jefe ni contrastaba la información. Hay fotos suyas con Ábalos, con Santos Cardán, con Patxi López, incluso con Pedro Sánchez, varias. Pura casualidad. Si usted no aparecen las libretas de Leire es que no es nadie.


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