Prietas las filas

Prietas las filas

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Con el pleno del Congreso del miércoles pasado, el comité federal del sábado y las decisiones del consejo de ministros del lunes ha arrancado la campaña electoral de Sánchez para "el 27 o más".

También las de los otros partidos. Con alguna excepción, como la de Bildu, claramente contraria a la cancelación anticipada de la legislatura, los distintos portavoces van volviendo a sus respectivas agendas electorales.

 El clima de fin de ciclo está definitivamente instalado con la vista puesta en el mes de marzo, que es cuando previsiblemente encontraría Sánchez el motivo para convocar, una vez constatado el rechazo parlamentario a los PGE para el año 2027.

Y todo eso explica que el discurso del todavía Presidente del Gobierno ante el comité federal del PSOE fuese calcado al de tres días antes en el Congreso: ni un paso atrás frente a la conjura de los malos contra "el Gobierno más limpio de la historia", Sánchez for ever y solidaridad con el compañero Zapatero. Si bien este tercer punto no fue tan explícito en Ferraz como lo había sido en el Congreso.

De la escalada de la desvergüenza en la vida pública, nada de nada en clave autocrítica. Si acaso, una ligera disección de los casos: clara condena de los Ábalos-Cerdán-Koldo ("fuimos contundentes"), nada punible en las conductas de la esposa y el hermano y arropamiento declinante a Zapatero. Pero nada que pueda frenar el reclamado "cierre de filas" de los buenos contra los malos.

Así de simple y descarada es la consigna ante un comité federal entregado al jefe por obediencia debida. No me extraña. Basta reparar en el dato de que la mayoría de las federaciones del partido están en manos de ministros o ex ministros de Sánchez, delegados del Gobierno nombrados por Sánchez o, en fin, líderes territoriales apadrinados por Sánchez.

No me extraña que las referencias al cónclave socialista cuelguen del mismo titular: "Cierre de filas en el PSOE". Lo malo es que la consigna tiene un perfil sonoro que evoca el "prietas las filas" del franquismo. Visto desde el otro lado de la barricada, también encaja en lo que repudiaba don Manuel Azaña en nombre de valores republicanos y de izquierdas. A saber: "Proscribimos la política convertida en oficio que degenera en rutina". Y más adelante: "Proscribimos el caudillaje y el compañerismo que prostituyen la razón de servir".

El cierre de filas siempre aparece referido a una persona. Va de arropar a un Sánchez injustamente acorralado. Y muy pocas reseñas hablan de hacer piña para rescatar una organización a la que Sánchez le está haciendo mucho daño por su narcisista forma de gestionar la realidad de un partido que, como dice García-Page, está en "su peor momento de la historia reciente".


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