Gibraltar: un parto feliz

Gibraltar: un parto feliz

Sigue a MadridActual en Google
Añadir a mis fuentes favoritas

La histórica verja de Gibraltar desapareció de nuestra vista esta semana. Adiós a la parte visible, tangible, tocante y sonante. Se mantiene la otra, la no visible físicamente del muro humillante.

La que nos recuerda la herida secular en ese trozo de tierra española.

Un apéndice minúsculo de la Península Ibérica colonizado por Inglaterra, ya divorciada de la Unión Europea. Significa que, después del Brexit, el Reino Unido ya no estaría en ambos lados de la mesa negociadora. En cualquier caso, nada que justifique una cirugía.

En la parte invisible del muro recién caído cabe todo lo relacionado con las cuestiones de fuero, que sigue siendo británico. Además de la soberanía, los asuntos fiscales. laborales, medioambientales, orden público. O sea, todo lo que allí nos sigue haciendo extranjeros a los españoles.

Lo mejor será tomarlo como una rareza histórica con la que hemos de convivir. También convivimos con el régimen foral de vascos y navarros, que es otra rareza que les distingue del resto de españoles. Es cuestión de acostumbrarse. Al fin y al cabo, ha sido un parto feliz.

Y lo demás es, afortunadamente, ganas de tener la fiesta en paz, porque es lo que querían los españoles circundantes del Campo de Gibraltar. Por razones prácticas se aparcó la cuestión de la soberanía. A estas alturas de la película, no vale la pena llevarse un mal rato por eso.

Miren ustedes por dónde, aquí creo que este ha sido un asunto bien resuelto por el Gobierno de Sánchez y su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que lo ha llevado muy de cerca, junto al negociador de la UE frente a Londres.

España devuelve a Gibraltar -más bien, regala- las ventajas del espacio Schengen, el mercado único y la unión aduanera, a cambio de mejorar la vida de los 15.000 trabajadores españoles que van y vienen al Peñón cada día. El efecto tenderá a reducir poco a poco la tremenda brecha económica que hay a uno y otro lado de esa frontera físicamente invisible. Los negociadores han denominado ese efecto "Espacio de prosperidad compartida".

En el equipo de Albares se dice que los habitantes del Peñón, de gran poder adquisitivo, dejaran de mirar tanto a Marruecos y Reino Unidos para mirar más hacia España, aunque puede ser un arma de doble filo, sobre todo en el mercado de la vivienda. Las compras de los gibraltareños están disparando los precios en los núcleos urbanos del entorno español.

A partir de ahora no habrá más frontera que la que se establece en puerto y aeropuerto, cuyo control será compartido por la Policía Nacional española y la guardia gibraltareña, en virtud de lo dispuesto en el acuerdo de más de mil páginas firmado en Bruselas el 3 de febrero de este año entre el Reino Unido y la Unión Europea. Buena noticia.


Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar esta noticia.

Escribe un comentario

Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.